La muerte del número dos de las FARC, uno de los líderes guerrilleros más sanguinarios y temidos del país, podría acelerar el desmoronamiento del grupo rebelde y obligarlo a buscar un diálogo de paz, según destacaron varios analistas colombianos.
En la llamada Operación Sodoma, unos 400 efectivos, apoyados por 25 helicópteros y 30 aviones, atacaron desde la madrugada de anteayer un campamento en el que se refugiaba Briceño cerca del municipio de La Macarena, en el departamento del Meta, una zona selvática y montañosa donde aún tienen mucha presencia las fuerzas rebeldes.
Uno de los mandos medios más conocidos de las FARC, Henry Castellanos Garzón, alias "Romaña", también murió en el ataque, en el que fueron abatidos unos 20 guerrilleros en total. "Esta es la operación bienvenida a las FARC", ironizó, desde Nueva York, Santos, que como ministro de Defensa de su antecesor en la presidencia, Alvaro Uribe, mantuvo una línea dura contra la guerrilla.
"El símbolo de terror en Colombia ha caído […], eso es una noticia histórica para nuestro país", agregó.
"El Mono Jojoy", un guerrillero de origen campesino, tenía por lo menos 62 órdenes de captura. Estaba acusado de dirigir ataques a poblaciones y cuarteles militares, de asesinatos, masacres y secuestros durante el largo conflicto interno y de controlar las zonas de las FARC en el este y el sur del país. Por su cabeza el gobierno ofrecía una recompensa de 2,7 millones de dólares.
Aunque Santos se anotó una victoria con la caída del comandante y de otros guerrilleros, dijo que aún queda mucho por hacer y prometió seguir su ofensiva contra las FARC en todo el país.
"Al resto de las FARC [queremos] decirles que vamos por ellos, que no vamos a bajar la guardia y no podemos ser triunfalistas porque falta todavía mucho por recorrer", dijo. "Pero éste es el golpe más contundente que se les ha dado a las FARC en toda su historia", enfatizó. En las últimas semanas, una ola de ataques de las FARC acabó con la vida de más de 30 policías y soldados, y los contraataques de las fuerzas de seguridad produjeron más de 50 bajas a la guerrilla.
La guarida de Briceño fue descripta como el mayor campamento de las FARC conocido hasta ahora, con 300 metros de largo, un búnker de concreto, zanjas de arrastre y túneles de escape. "En esta operación llegamos a lo que podríamos llamar la madre de todos los campamentos", dijo el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, que reconoció que hubo colaboración de miembros de la guerrilla.
Descabezamiento
La muerte de "el Mono Jojoy" es la más reciente de una serie de pérdidas de comandantes que sufren las FARC desde 2002, cuando Uribe, apoyado por Estados Unidos, les declaró la guerra a los rebeldes.
Para el gobierno colombiano, la caída de Briceño es un golpe aun más importante que la muerte de Raúl Reyes, ocurrida en marzo de 2008 en un bombardeo colombiano en la selva de Ecuador. El ex presidente Andrés Pastrana, que mantuvo infructuosos diálogos de paz con la guerrilla, consideró que la muerte de Briceño es "un golpe al corazón de las FARC".
"Jojoy era el verdadero guerrillero, el combatiente, el hombre encargado de generar el terror, el que tenía más muertes encima de esa guerrilla", dijo Pastrana.
Las fuerzas armadas buscan ahora a Alfonso Cano, máximo jefe de las FARC desde la muerte de Manuel Marulanda Vélez en 2008, que suponen se encuentra en el sur de Colombia y a quien el gobierno llamó directamente a entregarse "con garantía de su vida y un trato justo de acuerdo con el ordenamiento jurídico".
A la caída de algunos de los principales líderes se sumó una ola de deserciones, lo que redujo las fuerzas rebeldes a 8000 hombres desde los 17.000 que tenía en 2002, según cálculos de fuentes de seguridad.
Aunque la guerrilla aún puede realizar ataques de gran impacto en apartadas zonas rurales y en centros urbanos, los analistas creen que con la muerte de "el Mono Jojoy" se abre otro camino en el que podrían tener como única alternativa sentarse a negociar el fin del conflicto.
fuente lanacion