
Desde el aire, la destrucción del huracán Laura es especialmente dura. Fotografías muestran barrios enteros inundados, con un agua fétida, marrón y verde. A un rascacielos vidriado le faltan la mayoría
de sus ventanas. Y un hangar de aeropuerto surge literalmente triturado, en tiras de metal, con los aviones volcados como bichos muertos.
Después de días de ganar fuerza en el Golfo de México, Laura se convirtió en una de las tormentas más poderosas en golpear EE.UU., un monstruo de categoría 4 con vientos de 241,5 kilómetros por hora (que superaron incluso a Katrina, que azotó Luisiana hace casi exactamente 15 años.
Laura azotó la costa del Golfo con viento y lluvia, desató un temible muro de agua de mar y mató al menos a cuatro personas.
Lake Charles, en Louisiana, tras el paso del huracán. Foto: AFP
El ciclón cortó los techos y dejó barrios enteros en ruinas. A la mayoría de las casas que permanecieron intactas les faltan las tejas, tienen ventanas rotas y los patios llenos de escombros.
El huracán mantuvo su fuerza durante horas después de tocar tierra y abrió un camino destructivo cientos de kilómetros tierra adentro.
Debilitado, el temporal degradado a tormenta tropical, seguía avanzando este viernes por el este de EE.UU., provocando lluvias intensas y tornados.
Nuevas advertencias de tornado fueron emitidas por la noche en Mississippi y Arkansas, horas después de que el huracán cruzara a toda velocidad por Luisiana el jueves.
Un tornado arrancó el techo de una iglesia en la región rural del noreste de Arkansas.
A pesar del desplome de edificios, vecindarios enteros en ruinas y cerca de 900.000 hogares y negocios sin electricidad a lo largo de la costa, prevaleció una sensación de alivio porque Laura no fue la amenaza aniquiladora que los meteorólogos habían temido, pero la evaluación total de los daños podría tomar varios días.
“Resulta claro que no vivimos y sufrimos el daño absoluto y catastrófico que creímos posible”, afirmó el gobernador de Luisiana, John Bel Edwards. “Pero hemos recibido una tremenda cantidad de daño”.
Para el viernes se pronostican tormentas eléctricas y calor sofocante, lo que dificultaría las tareas de recuperación en la zona del desastre.
Los meteorólogos advierten que un giro al este del temporal convertiría de nuevo a la tormenta en una inminente amenaza, esta vez para la costa este del país, más densamente poblada.
Vista aérea de los daños en un barrio en Lake Charle, Louisiana. Foto: AFP
Laura fue la séptima tormenta nombrada en golpear Estados Unidos este año, estableciendo un nuevo récord para finales de agosto.
Fuente: AP
A.P.
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