
Sevilla, que es tan voluble como olvidadiza, lo tiene en el panteón de los célebres olvidados, pese a que Rafael Romero Sanjuán fue la memoria viva de una revolución por sevillanas. Uno
de los olfatos más privilegiados de la industria flamenca, la nariz con vida propia de Antonio Pulpón, tampoco olió el romero de la sensibilidad de aquel chico tímido y corto de vista de San Juan de Aznalfarache. En uno de aquellos sonados consejos paternales que daba en su despacho, Pulpón le dijo a Romero Sanjuán: «querido, para ganar dinero en esto hay que hacer reír a la gente. Para cantarle al minero, al marinero, a los poetas mártires, a las madres siempre están los pubs…». Romero Sanjuán era… Ver Más
FUENTE DIARIO ABC: