Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result

Motín en Timor

Redacción TN by Redacción TN
25 julio, 2020
in Argentina
0
0
SHARES
0
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

El día 25 de enero de 1522 sale la Victoria de la isla indonesia de Wetar para dirigirse a las tierras que tenían a la vista, la isla de Timor. Una vez

allí, Elcano decide reconocerla, siempre muy pegado a su litoral, navegando con la proa hacia poniente. El 5 de febrero recalan en un pueblo al que los nativos llaman Manvay. Pigafetta nos cuenta que en este lugar desembarca él solo para negociar con el jefe de la población la adquisición de algunos víveres. Como no se ponen de acuerdo en el precio, Elcano decide retener a otro jefe, Balibo, que había subido a bordo para visitarlos, diciéndole que si «quería recobrar la libertad debía procurarse seis búfalos, diez cerdos y otras tantas cabras; temiendo que le matásemos ordenó inmediatamente que nos llevasen lo que pedíamos, y como no poseía más que cinco cabras y dos cerdos, nos dio siete búfalos en vez de seis; le enviamos libre a tierra, muy contento de nosotros, porque le regalamos una tela, un paño indio de seda y algodón, varias hachas, cuchillos indios y europeos y unos espejos». Tres días están en este puerto, en donde, según Francisco López de Gómara, «hubo allí un motín y brega en el que murieron muchos de la nao». Pigafetta confirma este aserto cuando escribe al llegar a Sanlúcar de Barrameda que de los sesenta hombres que salen del Maluco, nada más que quedan dieciocho, ya que unos habían perecido de hambre y «los demás, unos se escaparon en la isla de Timor. Otros fueron condenados por los crímenes que cometieron». Estos crímenes no pudieron ser otros que las muertes causadas a los leales a Elcano por los amotinados, que fueron reducidos por el resto de la tripulación e inmediatamente condenados a la pena capital. Elcano se ve obligado a ello por la necesidad que tiene de mantener la disciplina a bordo cueste lo que cueste, dadas las largas jornadas de navegación que aún les quedaban por hacer. No conocemos ninguna fuente en la que se diga qué tripulantes fueron condenados a esta pena capital, pero lo que sí queda claro es que ese motín existió, ya que no debemos dudar de Pigafetta, que aun a pesar de que en muchos casos se deja llevar por la fantasía, sin embargo nunca es así cuando da datos concretos sobre sucesos ocurridos a bordo. Nosotros, que hemos elaborado un listado con la suerte final de cada uno de los hombres que iban a bordo, tenemos identificados el destino final de 237 de los 244 que partieron de la isla de Tenerife. Luego restan siete tripulantes, de los que desconocemos cómo acabaron sus vidas, y éstos deben de ser los que fueron ajusticiados por la revuelta en la Victoria: los sobresalientes Francisco de Carvajal y Diego Díaz, el tonelero Juan de Córdoba, el lombardero Maestre Pedro, que también ejerció de tonelero, los marineros Bautista Ginovés y Tomás Nantín, y el grumete Juan Oliver. Elcano tuvo dos bajas más. «Miércoles, cinco días del mes febrero de mil y quinientos y veinte y dos años, estando la nao Victoria surta en la costa de la isla de Timor, junto a un puerto que se llama Bututara, se huyeron y ausentaron sin ser sentidos de la nao Victoria Martín de Ayamonte, grumete, y Bartolomé de Saldaña, hombre de armas». Estas dos personas deciden abandonar la Victoria para pasar el resto de su vida entre los indígenas de Timor. Qué les mueve a desertar, pues presumiblemente lo mismo que induce a los hombres que se sublevaron: la terrible incertidumbre sobre su destino, ya que sabían que tendrían que afrontar todavía una larga travesía de regreso a España en una nave muy castigada por la «broma». El grumete Martín de Ayamonte, que posteriormente fue apresado por los portugueses, declara que «la nao, cuando partió de Timor, daba a la bomba doce veces de día y doce veces de noche». Se nos está diciendo muy claro que los tripulantes estaban obligados a achicar el barco cada media hora, faena agotadora que no podían evitar, porque estaba en juego la flotabilidad de la nao. Todos ellos sabían perfectamente, pues conocían la ruta seguida por las naves lusas para ir de Lisboa a los establecimientos, que el rey don Manuel tenía abiertos en el Extremo Oriente, que para poder regresa a Sevilla, tendrían que navegar miles de millas. Sabiendo, además, que no podrían tocar tierras africanas, ya que corrían el peligro de ser apresados por los portugueses allí asentados, y que éstos no les perdonarían el haber tenido el atrevimiento de desafiar el monopolio del comercio marítimo de las especias que ellos habían conseguido años antes, y después de tener que vencer todo tipo de dificultes y perder numerosos barcos y cientos de hombres. El hecho de no poder tocar tierra significaba para ellos exponerse de nuevo a padecer la horrible hambruna que tantas vidas cegó durante la travesía del Pacífico. Hemos trasladado al derrotero de Timor los rumbos y las millas recorridas entre las recaladas que nos dan los cronistas, y hemos llegado a la conclusión de que el punto en que fondearon fue Lautem, y que allí se produjo el cruento motín. Posteriormente, echaron sus anclas en Dili, al través de la desembocadura del río Loes y por último en Sulamu.

FUENTE DIARIO ABC:

https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-motin-timor-202007250813_noticia.html

Previous Post

Robos, amenazas y sospechas de un crimen, los delitos de la banda que asaltó al jubilado

Next Post

Rafael Hornero Romero de la Rosa: En la curva de su destino

Next Post

Detuvieron y pusieron en aislamiento a 17 camioneros que entraron a Tucumán sin respetar los controles sanitarios

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No Result
View All Result
  • Activity
  • Archivo TotalNews
  • Búsquedas
  • celp exchange details(Advanced Design)
  • cmc exchange details
  • Members

© 2025 Totalnews Agency