
El brasileño, que se fue al PSG en 2017, pero se arrepintió a los pocos meses, está cerrando su tercera temporada y había recibido una oferta de mejorar
su contrato para que se quede en el Parque de los Príncipes; sin embargo, Neymar no quiere seguir y en la capital catalana, Messi, Suárez y Piqué le dieron la bienvenida.
La renuncia del brasileño está enmarcada dentro del programa de austeridad que necesariamente el Barcelona tiene que hacer, primeramente por la pandemia del Covid-19 que acabó con el merchandasing y considerando que de regresar el fútbol esta temporada sería sin público. Otro por los graves escándalos de corrupción que acechan a algunos de sus directivos.
Neymar renunciaría a los 30 millones y volvería a ganar su antiguo sueldo que cobraba en el Barça, a lo que habría que añadir algún plus cuando el litigio por el bonus de su última renovación que enfrenta al crack y al Barça en los tribunales quedase cerrado, previo pacto económico entre las partes.

