
Una sola vez antes se había detenido el rodaje del balón sobre los campos de fútbol por motivos sanitarios globales. La gripe española de hace una centuria obligó
1918 era el esperado año de la unificación de un fútbol dividido en dos asociaciones, en dos ligas paraguayas. Miguel Ángel Bestard, en 80 años de fútbol en el Paraguay, afirma que aquel fue un torneo muy disputado, a pesar de goleadas inverosímiles como el 12 a 1 de Sol a River o el 11 a 1 de Guaraní a Marte Atlético. Cerro Porteño y Nacional jugaron tres partidos finales para decidir el campeón, entre noviembre de 1918 y enero de 1919. En el primero, los últimos quince minutos (Nacional ganaba 1 a 0, con Manuel Fleitas Solich en sus filas) fueron aplazados por falta de luz eléctrica. El momento álgido de los contagios de la gripe impidió que el tiempo restante se jugara inmediatamente. La pelota desalojó las canchas hasta fines del 12 de enero de 1919, cuando se completó el primer juego. El segundo también terminó empatado. Entonces hubo que esperar a fines de ese mismo mes y un tercer partido para saber que Cerro Porteño (que dio vuelta un 0-2 en los minutos finales) sería el ganador de la serie y, con la consagración, gestaría la expresión “ganar a lo Ciclón” o, como afirma Bestard, “a lo Cerro”. En 1918, también fue suspendida la Copa América de Brasil, disputada al año siguiente en el mismo país sin participación paraguaya. Entre octubre y diciembre, solo en Río de Janeiro, hubo 14.348 muertos. Los argentinos, por el contrario, no pararon: al tener lugar al aire libre, el fútbol se libró de las disposiciones gubernamentales regidas para teatros y otros establecimientos. Buenos Aires registró más de 2300 muertes.

