
Laura García, especial para Clarín
Todo vuelve en la Argentina. También el recargo al dólar. Hoy hace un mes que nacía el “dólar solidario”, con la publicación en el Boletín
oficial de la ley que fijó el impuesto del 30% no sólo para los gastos en el exterior sino también para el ahorro, ya coartado a un mínimo por el cepo de los u$s 200 mensuales.
En ese lapso, el “dólar Bolsa” o “dólar MEP” -que hoy cotiza a $ 81,40- subió 13% a medida que el pequeño ahorrista se familiarizó con este último reducto legal para hacerse de la divisa sin topes en el mercado de capitales vía la compra-venta de bonos.
Así, el ahorro de dolarizarse por esa vía disminuyó de $ 10 por dólar a menos de $ 2. Claro que si en lugar de calcular el dólar solidario ($ 81,90) a partir de la cotización oficial del Banco Nación ($ 63) se toma la de muchos bancos comerciales todavía puede superar los $ 4.
Hoy resulta más barato el blue, en torno a $ 79, si bien es un mercado que se mueve según su propia dinámica dada la poderosa economía informal de la Argentina. Cuando se fijó el impuesto, cotizaba a $ 76,80.
La mala noticia es que, según los analistas, los precios no sólo están a punto de converger sino que el 30% del “impuestazo” será un piso para las cotizaciones alternativas en el mediano plazo por la caída en picada de las tasas de interés en pesos.
“Cuando se estableció el recargo, si tenías que comprar en el exterior, te convenía toda la vida pagar la tarjeta directamente con dólares. Tomando el dólar oficial del Banco Nación más el recargo, te ahorrabas un 15%. Ahí el único recaudo es que si estás adherido al débito automático para la tarjeta de crédito tenés que anticipar el pago para evitar que se realice en pesos. Hoy todavía hay un pequeño premio pero ya es marginal”, comenta José Bano, gerente de asesoramiento financiero de InvertirOnline, que ofrece una cotización de $ 60,35.
“Explotó la cantidad de gente. Se multiplicaron varias veces los volúmenes. Igual fue un proceso de gente que se fue incorporando a partir del boca a boca. El precio no reacciona inmediatamente. Y además no había tanta plata en la calle. Pero se sumaron muchos pequeños ahorristas que abrieron cuentas sólo para hacer dólar MEP”, señala.
“Creo que perfectamente podría superar al solidario. Hay mucha gente que tiene capacidad de comprar más de u$s 200 por mes. Pensá que en los meses previos al cepo se venían comprando US$ 2.000 millones y operaban 2 millones de personas. Hoy esos ahorristas sólo pueden acceder a US$ 400 millones así que en teoría hay US$ 1.600 millones que podrían volcarse al MEP”, calcula.
Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, coincide: “El 30% es el piso en el mediano plazo. Me preguntaría por qué no confluyeron antes. Había muy poca liquidez, si bien está creciendo. En parte las elecciones generaron un temor muy grande. Ya no había más espacio para dolarizarse y muchos terminaron vendiendo para hacer frente a gastos corrientes, vendiendo en el blue y haciendo el famoso “dólar puré.”
Y añade: “Creo que el principal factor que va a presionar son las tasas decrecientes pero acá está claro que el Gobierno priorizó las cuentas públicas y cuidar las reservas sobre la brecha. Bajar las tasas para impulsar una reactivación de la actividad, que hay que ver si resulta efectiva, ser más tolerantes a una brecha más alta”.
En la experiencia anterior, el recargo -que en ese entonces se tomaba a cuenta de Ganancias- fue incrementado del 20% al 35%. “No veo un ajuste del impuesto. Con este tipo de cambio real ya es bastante alto, porque estaba contemplado que el dólar se iba a ir deslizando un poco, algo que está ocurriendo y las malas noticias se dan una vez. En 2015, antes de la salida del cepo, estábamos un 60% más apreciados con un impuesto del 35%”, explica.
Miguel Zielonka, director de Econviews, reconoce que si bien esperaba que el dólar MEP y el solidario confluyeran no creía que sucedería tan rápido. Y recuerda que cuando se fijó el recargo la brecha era del 20%.
“Hay tres palancas que explican la brecha. Una es la dureza de los controles. A más control, más brecha. Ahí no hubo cambios. Otra es la competitividad del tipo de cambio oficial. Cuanto más atrasado, más alejado del valor de mercado, la brecha es mayor. Ahí hubo atraso en términos reales porque el dólar quedó planchado mientras las inflación siguió corriendo. Y la última y más importante son las tasas. Cuanto más altas son en términos reales, más te persuaden de quedarte en pesos. Y lo cierto es que bajaron más rápido de lo que se esperaba.” Las tasas de los plazos fijos minoristas en pesos cayeron de máximos de 55% al 35%.
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