
La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó condenas a prisión perpetua de tres ex magistrados federales por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia de Mendoza. Se
trata de Otilio Romano, Evaristo Carrizo y Guillermo Recabarren, quieren habían sido juzgados junto a Luis Miret, quien falleció en septiembre de 2017.
La Sala, integrada por los jueces Gustavo Hornos, Mariano Hernán Borinsky y Juan Carlos Gemignani, rechazó por unanimidad los recursos de casación interpuestos por las defensas de diferentes condenados en la causa conocida como “Megacausa Mendoza IV”, compuesta por quince causas acumuladas.

Lo que tenés que saber hoy del oficialismo y la oposición.
Recibir newsletter
En ese proceso se juzgó a una multiplicidad de imputados pertenecientes a las fuerzas armadas, la policía, el servicio penitenciario y, además, a los mencionados ex magistrados federales por su actuación como integrantes del Poder Judicial de la Nación.
La Sala IV confirmó la condena de los imputados -según el caso- por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada, imposición agravada de tormentos, homicidio calificado, robo, abuso deshonesto, violación, allanamiento ilegal de morada, omisión de promover la persecución penal y asociación ilícita.
En particular, se convalidó la sentencia que condenó a prisión perpetua a tres ex magistrados federales como partícipes primarios de diversos delitos de lesa humanidad cometidos antes y después del golpe de estado del 24 de marzo de 1976 en razón de haber prestado una colaboración esencial y necesaria mediante su inactividad y haber asegurado así, desde su posición de magistrados garantes de la legalidad en esa época, la impunidad de los operadores del aparato represivo.
Además, el Máximo Tribunal Penal del país –también por unanimidad- hizo lugar a los recursos de casación de la fiscalía y de la parte querellante en base a lo cual anuló absoluciones de distintos imputados e hizo lugar a planteos en los que se reclamaban calificaciones legales más graves y penas más altas.
JPE