
“¿Viste esas situaciones en las que todos corren para afuera? Bueno, ahí es donde nosotros entramos”. Lo dice Jorge Simonazzi, que tiene 44 años y trece de servicio en la División
Riesgo Forestal de la Policía Federal. Sus compañeros coinciden. El grupo habla con Clarín desde el Departamento Central de esa Fuerza, ubicado en Monserrat. Allí entrenan y completan guardias de 24 horas. Desde ese lugar ahora esperan una comunicación clave: el ok internacional para viajar a Brasil y colaborar en la extinción de las llamas en el Amazonas. “Tenemos ganas de sumarnos y ayudar y estamos preparados para hacerlo”, aseguran.
Simonazzi, que es de Banfield, acaba de enterarse de que será papá por quinta vez. “Mi mujer está embarazada de dos meses. Sabe que si llaman para asistir en el Amazonas, me voy. Me conoció así y me banca. Lo mismo mis hijos adolescentes, que están orgullosos”, dice el bombero, que ya tuvo una experiencia importante en 2017, cuando viajó a Maule, en Chile, para combatir el fuego que golpeó a esa región.
Santiago Vaccaro (33) también está en la lista y ahora posa con su traje amarillo para la foto. “Quiero estar ahí, dar una mano”, afirma. La vocación de servicio viene de familia: empezó con Alberto, su abuelo. “Él era bombero. De chico, jugaba con su equipo. Cuando tuve la oportunidad, decidí seguir el mismo camino”, cuenta Vaccaro, que fue uno de los encargados de asistir durante la Tragedia de Once. “Tuve que sacar víctimas del tren y colaborar con la gente del SAME”, comparte. Y asegura que a diario se preparan para enfrentar situaciones límite.
Jorge Simonazzi (44). Fotos: Constanza Niscovolos
Santiago Vaccaro (33). Fotos: Constanza Niscovolos
No todos los incendios se comportan igual. Las condiciones meteorológicas -arrancando por el viento y la dirección que tome- influyen muchísimo y hay que tener varias técnicas disponibles para actuar en cada caso. Maximiliano Cancina, a cargo de la División, insiste en que su equipo está capacitado para encarar el desafío. “Nuestros brigadistas superan la base de 260 horas de formación. Hacemos prácticas constantemente. Estuvimos en Ezeiza, Campo de Mayo y Bariloche”, detalla mientras muestra los elementos que tienen pensado llevar. “Vamos con cascos, guantes, antiparras y mascarillas para el humo”, comenta.
Maximiliano Cancina. Fotos: Constanza Niscovolos
Sobre una manta también señala una motobomba para abastecerse de agua, motosierras, palas y hachas. Además, cuentan con máquinas para desmalezar o cortafuegos, que sirven para “ataques indirectos”. “Cuando las llamas no se pueden enfrentar, apostamos a retirar la vegetación en franjas, para que el fuego no tenga más material para alimentarse. Esa es otra forma de frenarlo”, se suma Leonardo Prevot (36), uno de los instructores de los brigadistas.
Leonardo Prevot (36). Fotos: Constanza Niscovolos
Dice que la parte psicológica es fundamental y que, como líder, tiene en cuenta las fortalezas y debilidades de cada uno para aprovechar lo bueno y, a la vez, no exponerlos. “Primero siempre está la protección personal y del equipo”, aclara Héctor Diana (25), otro de los instructores asignado para el operativo.
Héctor Diana. Fotos: Constanza Niscovolos
Diego Canteros (37), del grupo de los 20, asegura que en sus 19 años en servicio nunca participó de un incendio tan grande. ¿Tenés miedo? “Siempre. Hay que tener miedo, para actuar con precaución y dimensionar los riesgos. Pero sin bloquearse. A eso nos dedicamos, esperamos poder viajar para demostrar lo que sabemos hacer”, cierra Canteros.
Diego Canteros. Fotos: Constanza Niscovolos
PS