
Pero la Luna siempre estuvo ahí, incondicional, como utopía. Como inspiración de poetas y producciones cinematográficas, letra de grandes canciones populares y tema de obras musicales clásicas. La fascinación por la
Luna, así el Hombre vuelva a pisarla o no, sigue y seguirá intacta. Este especial de Clarín busca reflejar eso. La Luna como voluntad, pero también como metáfora. Uno puede estar en la Luna, querer alcanzar la Luna o regalarle la Luna a la persona amada. Cuando Armstrong y Aldrin hicieron lo que hicieron, convirtieron sus pasos en el “gran salto” no sólo por lo que significaba para el desarrollo tecnológico y científico, sino también porque nunca antes la especie humana había estado tan cerca de consumar la utopía. O dicho de otro modo, de volver literal la metáfora.