
El caso ocurrió dos semanas antes de que el carnicero Daniel “Billy” Oyarzún -declarado inocente este jueves-, atropellara y matara en Zárate al delincuente que lo había asaltado su comercio. Lo
protagonizó el médico Lino Villar Cataldo, quien asesinó de cuatro balazos a un ladrón en la puerta de su consultorio de Loma Hermosa, y está procesado por “homicidio agravado”. La gran novedad es que, como ocurrió con el comerciante de Zárate, irá a juicio por jurados.
El cirujano paraguayo Villar Cataldo (63) pidió ser sobreseído y el cambio de la calificación de la causa: quiere que encuadren lo que hizo como “legítima defensa”, pero se lo rechazaron. Ahora deberá ir a juicio oral, acusado de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. En caso de ser hallado culpable, recibiría una condena de 10 a 25 años de prisión.
Si bien el caso del médico y el carnicero se encuadran en el debate de la “justicia por mano propia”, las circunstancias de ambos son muy distintas.
Matar para defenderse de un robo: ¿cuándo es legítima defensa?
En todo este tiempo, Villar Cataldo sostuvo que instantes después de haberle disparado al asaltante que acababa de robarle el auto volvió al lugar donde había quedado el ladrón “para ver si podía hacer algo para salvarle la vida“.
“No sé si algún día terminaré en prisión por defender mi vida. No fui a buscar a nadie, a mí me fueron a agredir y lesionar. Me pongo a pensar y digo, pero qué lastima que no estoy muerto, de esa manera no estaría perseguido. Yo sé que soy la víctima, pero no para la fiscal. Para la fiscal soy victimario”, había dicho el cirujano el año pasado, cuando fue invitado al programa de Mirtha Legrand.
Ricardo Krabler, tenía 24 años y es el ladrón que fue asesinado por un médico en San Martín. (Facebook)
La resolución de que el médico vaya a juicio acusado de “homicidio calificado” fue adoptada por el juez de Garantías N° 2 de San Martín, Raúl Luchelli Ramos, quien de esta manera avaló el requerimiento de elevación a juicio que ya había presentado la fiscal de la causa, Diana Mayko.
El caso
Todo ocurrió el 26 de agosto de 2016, cuando el médico se retiraba con su Toyota Corolla del consultorio de Ombú 6865, partido de San Martín.
En ese momento, fue sorprendido por un ladrón, luego identificado Ricardo Alberto “Nunu” Krabler (24), que le dio un culatazo en la cabeza, se subió al auto para robárselo y terminó muerto de cuatro balazos efectuados por el imputado con una pistola Bersa Thunder Pro calibre 9 milímetros.
Las dudas en el relato del médico que analiza la Justicia
El cirujano declaró que siempre que sacaba el auto, “por seguridad”, dejaba su pistola en el cantero de la casa donde funciona el consultorio. Y aseguró que tuvo que disparar porque, luego de haberle arrollado las piernas con el auto, el asaltante sacó el arma por la ventanilla y le dijo: ‘Bajate hijo de puta que te mato‘.
Y ese es uno de los puntos clave de la acusación contra el médico: el pistolón -sin balas-, que portaba Krabler, fue hallado debajo de su propio cuerpo. No funcionaba.
“Mi papá está arrepentido y no para de llorar… tiene mucha vergüenza”
Para la fiscal, “esta secuencia no ha tenido lugar en la realidad”. La funcionaria afirmó que “es imposible que Krabler le haya estado apuntando a través de la ventanilla de la puerta del conductor”. En ese caso, argumentó la funcionaria, al recibir los disparos “el arma (del ladrón) se debería haber hallado en el pavimento” y no debajo del cadáver.
El caso tuvo en 2016 una enorme repercusión en todo el país. En San Martín hubo marchas de familiares en reclamo de justicia a favor del delincuente fallecido y amenazas al doctor, quien tuvo que irse del barrio luego del episodio y reapareció días después en distintas entrevistas televisivas.
Ante la Justicia y la prensa, Villar Cataldo siempre se mostró arrepentido, pero aseguró que tuvo que dispararle al ladrón porque corría peligro su vida.
La fiscal nunca le creyó: “Cuando decidió disparar contra Krabler ya no estaba en riesgo su vida, sino sólo el derecho de propiedad que tenía respecto de un automóvil asegurado”, apuntó. Y en su dictamen concluyó: “No resulta necesario ni racional ultimar al ladrón para recuperar el botín”.
Ricardo Krabler (24), el ladrón muerto.
La fiscal tampoco le creyó que dejara el arma en el cantero: cree que el médico ya tenía la pistola encima cuando le fueron a robar. “El cantero no parece un lugar muy cómodo ni seguro para dejar un arma cargada, en un barrio que el mismo declarante considera peligroso”.
Villar Cataldo está en libertad por una excarcelación extraordinaria.