
De los 14 nuevos purpurados, 11 de ellos tendrán derecho a voto en un eventual cónclave al tener menos de 80 años.
Así, en caso de necesidad de elección de un nuevo pontífice, habrá 125 electores, de ellos 20 designados por Juan Pablo II; 46 por Benedicto XVI y 59 por el papa argentino.
Los otros nuevos purpurados serán el iraquí Louis Rapahel Sako, patriarca de Babilonia de los Caldeos; el italiano Angelo de Donatis, vicario general para la diócesis de Roma; el estadounidense Joseph Edward Kurtz, arzobispo de Louisville y el portugués Antonio dos Santos Marto, obispo de Leiria-Fátima.
También serán cardenales el peruano Pedro Barreto, arzobispo de Huancayo; Desiré Tsarahazana, arzobispo de Toamasina, de Madagascar; el itaiano Giussepe Petrochi, arzobispo de L’Aquila y el japonés Thomas Aquinas Manyo, Arzobispo de Osaka.
Los restantes tres nuevos purpurados, que no tendrán derecho a voto en un eventual cónclave, son el mexicano Sergio Obeso Rivera, arzobispo emérito de Xalapa; el boiviano Toribio Ticona Porco, Prelado Emérito de Corocoro y el español Aquilino Bocos Merino, Claretiano.
“Su proveniencia muestra la univesalidad de la Iglesia que continúa anunciando el amor misericordioso de Dios a todos los hombres de la Tierra, puntualizó Francisco.