¿Tenía el alumno todos los exámenes que autorizaban la realización de actividad física? ¿El club contaba con un desfibrilador? ¿El profesor a cargo de la clase de educación física sabía las maniobras de reanimación cardiopulmonar o RCP? Y sus compañeros, ¿habían aprendido en la escuela cómo se realiza RCP?
“La muerte súbita afecta a personas aparentemente sanas, de manera inesperada y por causa natural. El corazón se para naturalmente”, resumió a LA NACION el doctor Fernando Scazzuso, jefe de la Sección Electrofisiología y Arritmias del ICBA.
Desde hace años, como otros colegas, trabaja para revertir lo que sufrió ayer Beltrán Bombau . “Lo que más me preocupa es que estamos en una situación de indefensión -dijo-. Me cuesta mucho pensar que un chico de 14 años no pudo ser resucitado. Algo falló en la cadena de supervivencia.” Y explicó: “A esa edad, un chico puede tener un problema congénito que afecta la conducción eléctrica del corazón. Eso se soluciona con una descarga eléctrica. Acá, hubo alguien que no supo cómo actuar. Cuando llegó la ambulancia, seguramente habían pasado los cuatro minutos vitales en los que hay que actuar hasta la llegada de la ambulancia”.
Eso significa que, apenas una persona cae desvanecida, hay que sacudirla para saber si está consciente y controlar el pulso carotídeo (al costado del cuello). Si no responde y no tiene pulso, entró en paro cardíaco. Entonces, hay que iniciar las maniobras de RCP.
El 95% de las muertes súbitas ocurren en la vía pública. La tasa de resucitación en los adultos es del 50% con la respuesta adecuada, “pero en un adolescente es casi del 100%, porque no hay motivo por el que el músculo cardíaco que se detuvo no vuelva a arrancar”, sostuvo Scazzuso.
Sobre el certificado de aptitud física, que para él debe pedirse desde primer grado, indicó que tiene que ser resultado de un interrogatorio a los padres, incluidos los antecedentes familiares de muerte súbita (“porque la predicen en los hijos”), el examen físico (“con la auscultación se puede detectar una cardiopatía”) y los estudios complementarios (electrocardiograma, ecografía cardíaca y ergometría). “La RCP tiene que enseñarse en las escuelas, los profesorados, la policía, las fuerzas armadas. Si nos preparamos, en cuatro años el 100% de la población sabría cómo combatir la muerte súbita”, finalizó.
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