…la dependencia exterior de la energía, el aislamiento internacional, el acercamiento del país a dictaduras disparatadas, el desprecio a la división de poderes, la persecución a la prensa libre, el ataque a la justicia independiente, el copamiento indisimulado de los centros políticos y económicos del poder, la descalificación de la oposición y del pensamiento diferente, la concentración de las decisiones en un grupo minúsculo de personas y el ejercicio sistemático de metodologías propias de los regímenes totalitarios (como el escrache público, el uso de las agencias del Estado para perseguir a ciudadanos privados y el apriete como forma de extorsión), quedan reducidos a una expresión mínima cuando se compara todo eso con el daño sembrado que está dejando para el futuro.
Esa labranza a la vista será su verdadero legado. Al lado del enorme atraso económico y de la imperdonable pérdida de una oportunidad histórica que otros países aprovecharon y que el nuestro, de la mano de los Kirchner, rechazó, lo que quedará para el futuro será la cosecha de lo que se está sembrando.
¿Y qué es lo que se está sembrando? Odio, enfrentamiento y división.
Este será el verdadero mal. Buenas políticas económicas pueden revertir años de estragos en materia de infraestructura, inversiones, pobreza e indigencia. La aplicación del sentido común pueden volver atrás lo que está ocurriendo en materia de seguridad ciudadana, de narcotráfico y de delincuencia. Una acertada política exterior nos puede separar de tener como aliados a dictaduras innombrables. Un regreso a los valores de la Constitución pueden restaurar la división de poderes, el respeto a la Justicia y la defensa de la libertad de expresión.
Pero todas esas enmiendas serán improbables si el kirchnerismo es exitoso en dejar prendida la semilla del rencor. Por eso trabaja día y noche para que el enfrentamiento aumente y la reconciliación sea una quimera.
Realiza ese trabajo con la paciencia de un orfebre, sin descanso, desde abajo, en silencio.
Todos los días, de acuerdo a una investigación del diario La Nación, en una isla del Tigre, entre 100 y 120 “militantes” divididos en ocho delegaciones (o células), recibe adoctrinamiento gratuito en la “Isla del Evita”. Se trata de “cursos” que el movimiento que preside Emilio Pérsico y que integra la agrupación preferida de la presidente -Unidos y Organizados- da a personas de entre 15 y 30 años que llegan allí para aprender a mantener viva la “revolución”.
Actualmente se lleva adelante el ciclo de formación política “Sabino Navarro”, uno de los fundadores de Montoneros. Parte de las charlas están a cargo del diputado nacional Leonardo Grosso que dice “si nos da fiaca ir al barrio a militar y priorizamos los intereses individuales por sobre la patria, no entendimos nada”.
Es imprescindible el inculcar la preeminencia de los colectivos abstractos por sobre la individualidad concreta. Allí sobreabundarán las apelaciones al “pueblo” y la “patria” pero será un pecado referirse a las necesidades de la persona concreta de carne y hueso. Detrás del “pueblo” y la “patria” está la facilidad de la nada. Esas abstracciones no tienen entidad para pedir resultados efectivos. Son ideales para la demagogia, pero no cuentan cuando hay que medir consecuencias específicas.
Además tienen la virtud de apelar a los sentimientos humanos menos sofisticados y más primarios. Reúnen las ventajas de que nadie quiere estar en contra del “pueblo” o de la “patria”.
Lo que el curso “Sabino Navarro” no enseña es que paradójicamente los países en donde sus líderes se llenan la boca hablando de “pueblo” y patria”, las personas que en su calidad de personas individuales integran el “pueblo” y la “patria”, peor están. Quienes puedan ver, por ejemplo, una fotografía de los actuales partidarios de Chavez velando por su salud con carteles que rezan “yo soy Chavez”, no tardarán demasiado en apreciar la pobreza y las necesidades que aquejan a esa gente. Los que respaldan a Chavez no tienen nada y no tienen nada POR Chavez. ¿Qué cosas de Chavez defiende esa gente de las fotografías? No deberían mas que verse a sí mismas para entender lo que Chavez ha significado para ellos.
Cualquier líder bienintencionado querría sacar de esa condición a sus seguidores, no hundirlos y multiplicarlos en ella. Pero ese es el negocio de los que defienden al “pueblo”: hipnotizar a una mayoría de zombis haciéndoles creer que su condición es la consecuencia de los “enemigos” y que si están con él, él luchará contra ellos. Los que defienden a Chavez han renunciado a estar mejor; simplemente se contentan con “saber” que Chavez les hará la vida imposible a los que ellos creen son los culpables de estar como están. Y a Chavez no le interesa ser ese líder bienintencionado; lo único que le importa es que esa gente siga pensando así.
Es notable como se reproduce esta característica en estos regímenes totalitarios. Si uno bien se fija lo que prometen es “lucha contra los enemigos del pueblo”; ninguno de ellos dice que mejorará la vida de las personas reales que conforman ese pueblo. De nuevo la ventaja de lo abstracto sobre lo concreto.
Y para que esa gente siga pensando así es preciso sembrar esas semillas hacia adelante. Esas semillas de odio, de furia y de pelea se están plantando en el cerebro de centenares de jóvenes todos los días a muy pocos kilómetros del centro de Buenos Aires. Allí se enseña a odiar a los “enemigos del pueblo” y a desdeñar los “intereses particulares”, Sin embargo quienes dan estas lecciones tienen una buena cuota de sus “intereses particulares” bien cubierta gracias a sus curros públicos, sostenidos con el esfuerzo financiero de todos los argentinos.
Esta inyección de enfrentamiento, si tiene éxito, eternizará el atraso y la pobreza argentina. Para los líderes del movimiento, la estrategia tiene sentido porque su futuro depende de que haya pobres (y cuantos más mejor). Cualquier política económica-social-internacional que reduzca la cantidad e pobres es su enemiga declarada porque los pobres son su carne de cañón; es a esos pobres a quienes convencen de que están como están por el accionar de un enemigo a quienes ellos enfrentarán, jugándose la vida por el “pueblo” y la “patria”. ¿Si no hubiera pobres dispuestos a creer que su condición es el resultado de un accionar “enemigo”, ellos, para que servirían? En la consecución de ese rencor va la continuidad de su buena vida.
Pero para esos muchachos y chicas, llenos de vida, en la plenitud de su existencia, ¿qué sentido tiene ir a escuchar estas lecciones de resentimiento?, ¿no sería mejor que utilizaran ese tiempo para instruirse en el dominio de una profesión útil que los saque de la condición que desprecian?
Mientras ellos alimentan con su furia inexplicada ese caldo de cultivo que los hundirá aun mas en la miseria (salvo que de la mano de la política logren encaramarse en un cargo público que les permita seguir viviendo del pueblo mientras, precisamente, multiplican a voz en cuello las apelaciones al “pueblo” y a la “patria”) en otros lugares del mudo los flujos de riqueza siguen sacando a más y más personas reales de su escasez. Mientras el curso “Sabino Navarro” fabrica resentidos en defensa del “pueblo”, el capitalismo sigue beneficiando a los “Juan Fernandez” o a los “Pedro Rodriguez” de la vida real.
¿Habrá alguien que tome nota de este legado, el verdadero legado del kirchnerismo?, ¿hay alguien trabajando para terminar con las mentiras demagogicas del “pueblo” y de la “patria”?, ¿quien esta pensando en abrirle los ojos a esta camada de candorosos inocentes que cuando escuchan la palabra “pueblo” creen que estos impresentables se refieren a ellos?
Una regla simple podría servir de base para contrarestar la enseñanza del populismo, de la revolución y de la demagogia: “Cada vez que escuchen la palabra ‘pueblo’ o ‘patria’, no olviden que quien la pronuncia no se refiere al auditorio, sino a sí mismo”. Y otra podría ser “Cada vez que escuchen a alguien despotricar contra los ‘mezquinos intereses individuales’ den por seguro que él tiene sus ‘mezquinos intereses individuales’ bien cubiertos y, más que seguro, gracias a parte del dinero que sale de tus propios bolsillos”
fuente thepostarg.com