Según vienen anticipando los científicos de la NASA, se aproxima una tormenta solar de proporciones desconocidas que amenazaría el funcionamiento de las redes de televisión y de Internet en 2012 y sus efectos serían veinte veces más catastróficos que los del huracán Katrina.
Durante el lanzamiento del Observatorio de Dinámica Solar de la NASA en febrero pasado, investigadores del Rutherford Appleton Laboratory, de Oxfordshire (Inglaterra) habían alertado sobre los efectos de los vientos solares durante los Juegos Olímpicos en 2012.
"La Tierra y el espacio están a punto de entrar en contacto de una forma que es nueva en la historia de la Humanidad", alertaron científicos de la NASA, por lo que realizaron una reunión para prever los pasos a seguir.
Durante el lanzamiento del Observatorio de Dinámica Solar de la NASA en febrero pasado, investigadores del Rutherford Appleton Laboratory, de Oxfordshire (Inglaterra) habían alertado sobre los efectos de los vientos solares durante los Juegos Olímpicos en 2012.
Expertos de la NASA volvieron a advertir del peligro que puede suponer para la Tierra la explosión de una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, sobre la superficie del Sol, publicó el diario español ABC.
"Una actividad solar en extremo intensa -en los próximos años se esperan niveles cada vez mayores- causaría un desastre sin precedentes.
Expertos de la NASA volvieron a advertir del peligro que puede suponer para la Tierra la explosión de una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, sobre la superficie del Sol, publicó el diario español ABC.
"Una actividad solar en extremo intensa -en los próximos años se esperan niveles cada vez mayores- causaría un desastre sin precedentes.
El cielo, de repente, aparece adornado con un gran manto de luces brillantes que oscilan como banderas al viento. Da igual que no estemos cerca del Polo Norte, donde las auroras suelen ser comunes. Podría tratarse perfectamente de Nueva York, Madrid o Pekín. Pasados unos segundos, las bombillas empiezan a parpadear, como si estuvieran a punto de fallar. Después, por un breve instante, brillan con una intensidad inusitada… y se apagan para siempre. En menos de un minuto y medio, toda la ciudad, todo el país, todo el continente, está completamente a oscuras y sin energía eléctrica.
Un año después, la situación no ha cambiado. Sigue sin haber suministro y los muertos en las grandes ciudades se cuentan por millones. En todo el planeta está sucediendo lo mismo. ¿El causante del desastre? Una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, en la superficie del Sol.
Nuestros sistemas energéticos y de comunicaciones quedarían gravemente dañados por el alcance del plasma solar y nuestro cómodo sistema de vida occidental, que descansa más que nunca sobre la tecnología, se vendría abajo como un castillo de naipes", publicó el portal del diario
Es que el Sol está despertando de un profundo sueño y en los próximos años esperamos ver niveles mucho más altos de actividad solar.
Al mismo tiempo, nuestra sociedad tecnológica ha desarrollado una sensibilidad sin precedentes a las tormentas solares", expuso el especialista.
Las sociedades actuales dependen más que nunca de redes inteligentes de energía como la navegación GPS, el control del transporte aéreo o los sistemas de comunicaciones, que podrían ser eliminados por una intensa tormenta solar.
La NASA cree que gran parte del daño puede ser mitigado si se conoce con la mayor exactitud posible la llegada de una tormenta, con acciones que, por ejemplo, protejan los satélites o desconectando los transformadores.
Las sondas como STEREO, ACE y SDO, proporcionan información actualizada al minuto sobre lo que está sucediendo en el Sol, con las que se pueden monitorear y analizar las erupciones solares.
Nasa