Con algunos matices, legisladores de los bloques de la oposición que integran la comisión especial encargada de esa investigación señalaron a LA NACION que pedirán explicaciones a Ibarra y sus funcionarios, pero el foco seguirá puesto en los vínculos de la gestión de Macri con James.
Por otro lado, los mismos legisladores hicieron notar que ninguno de ellos había salido en defensa de Ibarra, con quien hasta ayer trabajaban en tándem sobre la causa.
"La soledad que tenía Macri hace dos días es la misma que ahora tiene Ibarra", sintetizó el legislador peronista Diego Kravetz.
Anteayer, legisladores de Pro revelaron que en 2002 la gestión ibarrista le había otorgado un permiso especial a James para construir un locutorio en el Parque de la Ciudad.
Según dijo Ibarra en su defensa, cuatro meses después comprobaron que la edificación no avanzaba y que las empresas de telefonía no le habían otorgado líneas, por lo que revocaron el permiso de James y lo expulsaron del lugar.
Pro denunció que todo fue una maniobra para permitirle al espía montar transitoriamente un sistema de escuchas ilegales en un lugar estratégico, donde hay ubicadas antenas importantes, como las de la SIDE y la Policía Federal.
Aunque resulte muy difícil comprobar esa hipótesis, Pro parece haber cumplido parte de su objetivo. "Van a hacer un uso político del tema, y en el dictamen final instalar la idea de que James se infiltró en distintos gobiernos, no sólo con Macri", razonó Kravetz.
Sin embargo, la victoria del oficialismo porteño fue parcial. Ayer, el presidente de la comisión investigadora, Martín Hourest (aliado de "Pino" Solanas) dijo a LA NACION que no permitirá que haya "un revoleo permanente de carpetas" en ese órgano. Hourest se mostró mucho más preocupado por la actitud de varios funcionarios macristas, que ya reclamaron declarar por escrito ante la comisión, que por las conexiones Ibarra-James.
El responsable
"No podemos investigar hechos de 2002. Si quieren, que los incluyan en la lista de testigos y discutiremos si es procedente, pero yo no investigo a James, sino las responsabilidades políticas de Macri", se plantó Hourest, bastante enojado por la jugada de Pro.
Otros bloques de la oposición, como el peronismo y la Coalición Cívica, ya adelantaron que aceptarán que la comisión aborde la denuncia de Pro contra Ibarra, aunque todos pusieron distancia tanto del jefe de gobierno destituido como del actual.
A falta de otros que lo defiendan, Ibarra se defendió a sí mismo. Ayer dijo que para Macri "la culpa siempre es del otro", y explicó que se habían entregado "miles de permisos" como el de James. "Es lo mismo que si en un colegio porteño le otorgaran un quiosco a una persona: no podría enterarse [el jefe de gobierno]", argumentó.
El macrismo no lo ve así. "Por el 10% de las actividades de James en la gestión de Ibarra, Macri está procesado", sostuvo a LA NACION Oscar Moscariello, vicepresidente de la Legislatura.
Laura Capriata
fuente lanacion