
La bióloga y científica Marina Simian fue al programa “Quién quiere ser millonario” (de Telefé) y allí ganó medio millón de pesos. El premio le servirá para “salvar el año”, según
expresó, en relación al mantenimiento del laboratorio que ella tiene y dirige junto a un equipo de colaboradores, varios de los cuales asistieron al programa. Según sus expresiones, se necesitan US$ 15.000 dólares al año para que funcione.
Marina Simian, del Instituto de Nanosistemas de la UnSam, en su laboratorio durante una entrevista con Clarín en agosto del años pasado.

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El Conicet salió a replicarle a Simian sobre el fondeo de los proyectos, ya que las expresiones de la científica -que fue entrevistada por Clarín por su trabajo- fueron interpretadas como una queja hacia la política en materia científica del Gobierno. En la televisión, Simian manifestó que está casada. Su marido es funcionario del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Esteban Galuzzi es subsecretario de Tránsito y Transporte porteño, al que se incorporó hace dos años. Antes, tuvo una larga carrera en el sector privado, en la que llegó a ser gerente general de Intel -la fabricante de microprocesadores- para Cono Sur.
Galuzzi y Simian comparten la pasión por los maratones y las carreras, ya que ambos entrenan y son deportistas de alto rendimiento, de los que salen a correr todos los días.
Clarín quiso saber la opinión de Galuzzi -que también conoce el mundo de la ciencia, aunque desde un costado más corporativo- sobre las expresiones de su esposa, pero prefirió no hablar sobre el tema.
El funcionario depende del secretario de Transporte, Juan José Méndez. Es uno de los dos subsecretarios de esa área, tiene a su cargo Tránsito y Transporte. La otra subsecretaria es Paula Bisiau, responsable de movilidad sustentable y segura.
“La esposa de un funcionario porteño puede ir a un programa de televisión y quejarse sin que eso le genere ninguna represalia a su marido. Invito a pensar si eso hubiera sido posible en la administración anterior”, reflexionó un vocero oficial. “Es una prueba de este tiempo, donde no hay persecuciones ni enconos, como si sucedía antes”, agregó.