Santa Cruz vive un momento crítico.”Nos dejaron una provincia quebrada”. La que dispara esta frase no es la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Por Juan Cruz Sanz
No, la que sentencia este argumento es Alicia Kirchner, la mandamás del Ejecutivo de la provincia de Santa Cruz. El kirchnerismo, en sus distintas vertientes, maneja los hilos provinciales desde 1991. En los últimos 26 años, las administraciones K han manejado 40.000 millones de dólares, sin embargo Kirchner tiene razón: la provincia está quebrada, con un déficit presupuestado de 6.000 millones de pesos. La semana pasada, la gobernadora estuvo encerrada en su despacho hasta las 4 de la mañana por la acción de los gremios, que no la dejaron salir hasta esa hora. Hasta se llegó a pensar en sacarla disfrazada de policía. Así de complejo está todo.
Para poder afrontar sueldos estatales, la cuñada de Cristina Kirchner necesita entre 200 y 300 millones de pesos extras, en la última semana esa ayuda llegó del Gobierno Nacional. El que responde del otro lado, a la radriografía de Alicia es el ex gobernador Daniel Peralta, hoy candidato desde un frente justicialista, que asegura que él pudo pagar sueldos y afrontar compromisos en un esquema parecido: enfrentado al Gobierno Nacional.
Las gestiones de Peralta flotaron entre un kirchnerismo explícito, culposo, light y luego el enfrentamiento. Alicia Kirchner culpó la situación actual, entre otras cosas, a la falta de reembolsos de puerto patagónicos, por una decisión tomada por Mauricio Macri. Peralta fue lapidario: “Repetitiva y mentirosa. No puede sostener un solo número de los que menciona. Un botón de muestra: desde 2007 al 2015 no ingresó un solo peso por puertos”. El ex gobernador asegura que la plata está y que la decisión política es “no pagar”.
Cambió el paradigma. Luego de 12 años en el que Santa Cruz vivió un carnaval de descuido económico, con el salvavidas de los Kirchner en la Casa Rosada, el pomo de nieve artificial se terminó y lo que quedó es un circo al que le crecieron los enanos y del que nadie se quiere hacer cargo.
El lunes pasado, en Río Gallegos, la capital provincial, más de cuatro mil personas participaron de una marcha de antorchas organizada por los gremios docentes, exigiendo la normalización de los pagos salariales. A esa marcha se le suman varias formas de protestas que se realizaron en los últimos meses: manifestaciones, bocinazos, paros, medidas de fuerza y variantes que vienen creciendo día a día. El abanico del enfrentamiento al gobierno provincial ya trasciende el color político porque la ecuación es fácil: en una provincia con más 45% de empleados públicos, si el salario no se paga la rueda económica no funciona y afecta al total de los santacruceños.
Además de la marcha, el lunes, Alicia Kirchner recibió otro golpe a su gestión. El titular del Juzgado de Familia Nº2 de Río Gallegos, el Dr. Antonio Andrade, ordenó suspender “la suspensión del cuadro tarifario vigente de luz, agua, energía pública y cloacas, para los usuarios residenciales de la Provincia de Santa Cruz”. La decisión la tomó tras una acción de amparo iniciada por la diputada de Encuentro Ciudadano Gabriela Mestelán a mediados de marzo. El kirchnerismo había decidido de manera unilateral aumentar los servicios públicos, que dependen de la empresa provincial, a cifras que superaron el 1000%.
En su justificación, el ministro de Economía de Santa Cruz, Juan Donnini, se escudó en la merma de ingresos en concepto de regalías y coparticipación pero reconoció que la situación no es nueva y que el cambio de gobierno terminó con el salvataje nacional que mes a mes que hacía Cristina Kirchner: “La situación de cada uno de los trabajadores pero la realidad es que durante el año 2015, recibimos 5 mil millones de pesos de transferencias del estado nacional a la provincia que servían justamente para poder cubrir el déficit y además cubrirlo en tiempo y forma venía la plata y venía en un momento tal que se pueda cubrir antes del vencimiento de los salarios, de las jubilaciones, y eso no lo tenemos”.
El ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio, uno de los pocos con diálogo con Alicia, fue claro: “Esto pasa por un Gobierno hiperpopulista que vivía solamente el presente y ni siquiera pensó en el futuro de la provincia de donde eran oriundos”.
La raíz del descalabro financiero es compleja y con ramificaciones que llegan varios metros bajo tierra. Por un lado, la mala administración de los recursos yen la otra vereda, los aumentos salariales siderales que se ejecutaron con tal de evitar protestas y obtener beneficios políticos en los urnas y llevaron sueldos a cifras desproporcionadas con el contexto nacional. El éxito electoral funcionó, el económico quedó en rojo. La matemática es simple.
La situación que vive Santa Cruz es compleja en términos políticos y sociales. La brecha es difusa y la necedad del gobierno provincial parece complicar aún más los problemas. El gabinete fue conformado casi en un su totalidad por gente sin experiencia, en gran parte miembros de La Cámpora con llegada a Máximo Kirchner, y militantes de Kolina, la agrupación de la propia Alicia. En varios casos, los ministros y secretarios de Estado no vivían, ni son de Santa Cruz, y cumplían funciones en el pasado gobierno nacional. Incluso los problemas son internos, la ruptura entre Kolina y Cámpora ya es inocultable. Máximo Kirchner gobierna en la ya no tan sombras, junto a Cristina Kirchner y Carlos Zannini, hoy escrachado por docentes y judiciales. Ninguno le encuentra el antídoto a un veneno que ellos mismos inyectaron.
El Frente para la Victoria convocó para este miércoles a un acto para “defender al gestión”, en uno de los principales gimnasios de la capital santacruceña, donde no entran más de mil personas. Su éxito y su sentido son una incógnita.
Los reclamos son claros: pago en término de los sueldos pero inmediatamente tras ello aparece el aumento salarial. El único llamado a paritaria fue con el gremio ATE y no hubo cierre de negociación. El aumento ofrecido a los docentes, número más número menos, fue de un promedio de 512 pesos.
La paralización de la provincia es total: judiciales acampan frente al Tribunal Superior de Justicia por dos razones: el pago de salarios y por la decisión de Kirchner de romper con la denominada “Ley de enganche”, en la cual si aumentan los salarios de la Suprema Corte, aumentas los jueces y así todo el escalafón y eso se repite en Santa Cruz. Alicia quiere terminar con ese esquema pero la Justicia se lo rechazó y el Estado provincial apeló. Los gremios de sanidad también realizan medidas de fuerza y los hospitales solo atienden con guardias mínimas.
En marzo sólo cobraron los empleados públicos nucleados en la llamada “ex 591”, que son los salarios administrativos mas bajos y sin convenio y los pensionados en el escalón más bajo. No cobraron policías, trabajadores de la salud, ni el resto de los jubilados ni ativos. No hay fecha de pago y en el caso de los pasivos, no cobran desde el 24 del mes pasado, que es su fecha de cobro. El tema no solo termina en lo salarial: la estructura edilicia de los colegios y hospitales ya no aguanta y el efecto derrame entendido al revés ya golpea a los distintos municipios.
A todo esto se le suma la casi paralización de los servicios de la Obra Social provincial, lo que está generando complicaciones extremas a enfermos crónicos y a urgencias. Médicos, a los que se le adeudan miles de pesos, ya están cortando con las prestaciones de una obra social que agrupa a más del 60% de la población.
Para mañana al mediodía está convocada una marcha de los estudiantes junto con docentes y padres, y para el resto de la semana se esperan más actividades.
El enojo de la sociedad santacruceña es total con todo el arco político, y se empieza a transformar en un incipiente “que se vayan todos”, incluyendo caras repetidas la oposición provincial. Nadie le cree a nadie en una tierra que empieza a darse cuenta que a época de oro y se fue y no dejó nada. Lo peor de todo es que los focos de incendios ya no se pueden apagar, y como dijo un dirigente santacruceño con racionalidad: “No sean incendiarios que el bombero ya no está”.
fuente infobae

