
El huracán “Florence” dejó este jueves a más de 68.000 personas sin servicio de electricidad y varias inundaciones antes de tocar tierra en Carolina del Norte, uno de los tres
estados de Estados Unidos a los que llegaría este viernes, confirmaron autoridades locales.
Según la Administración de Emergencias de ese estado, el número de usuarios afectados por la pérdida del servicio crece rápidamente debido a los potentes vientos y la intensa lluvia con los que “Florence” se está abriendo paso.
El número actual de clientes sin energía eléctrica en toda NC es 68,892 los condados más afectados son: Carteret, Craven, New Hanover, Onslow y Pamlico. Para obtener la última informacion sobre los cortes de luz visite https://t.co/qQLX7Lq9OL… https://t.co/LlwmlxW89f
— NC Emergency Managem (@NCEmergency) September 13, 2018
El gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, aseguró en un reciente encuentro con periodistas que “la fuerza de la tormenta es tal que puede destruir edificios en la costa”. “Las condiciones seguirán empeorando”, advirtió. Y añadió: “Hemos repetido que ésta es una tormenta histórica y estamos preocupados por dos cosas: la marejada ciclónica (inundación costera), que contribuirá a las inundaciones fluviales, y la cantidad de lluvia que caerá”.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) confirmó que “Florence”, con vientos sostenidos de 155 kilómetros por hora, todavía está a 160 kilómetros de distancia de la costa de Carolina del Norte y a 250 de Carolina del Sur.
La velocidad de traslación del huracán se ubicó en siete kilómetros por hora, lo cual prevé un paso lento por el territorio marcado y su tamaño se duplicó, es decir, que abarcará un área más extensa.
En la costa de Virginia y Carolina del Sur se registraron algunas inundaciones, según medios locales. La cadena CNN mostró una bandera estadounidense rasgada por la fuerza de los vientos en una de las playas y reportó caída de árboles en Carolina del Norte.
I think this speaks for itself. Union point in New Bern, North Carolina. pic.twitter.com/1LxtrdCJgY
— Mark Sudduth (@hurricanetrack) September 13, 2018
Aunque “Florence” disminuyó la velocidad de sus vientos y bajó de categoría tres a dos (de las cinco que mide la escala Saffir-Simpson) amplió su diámetro por lo menos 20 kilómetros en las últimas horas.
“Los vientos huracanados se extienden desde el ojo hacia afuera hasta 130 kilómetros, mientras que los vientos de tormenta alcanzarán a afectar un área de más de 300 kilómetros alrededor del centro del sistema”, explicó a dpa la meteoróloga del NHC María Torres.
Se estima que “Florence” provocará olas de entre dos y cuatro metros de altura e inundaciones por lluvias acumuladas en algunas zonas, que llegarán al metro de altura. Además, en Carolina del Norte se esperan algunos tornados aislados.
Las autoridades calculan que el huracán, comparado desde ya con el destructivo “Katrina” que en 2005 dejó casi 2.000 muertos en su paso por el sur de Estados Unidos, tocará tierra el viernes en la mañana y que un leve movimiento hacia el sur podría llegar a afectar también al estado de Georgia.
Desde el lunes pasado, cientos de miles de personas comenzaron a abandonar temporalmente sus viviendas en las zonas cercanas a la costa del Océano Atlántico, donde escasearon rápidamente el agua y la gasolina. Este miércoles, las localidades del litoral parecían ciudades fantasma con ventanas y puertas cubiertas, y almacenes cerrados.
“Florence” es el primer huracán que representa un peligro inminente en tierra de los cinco que se han formado en esta temporada en el Atlántico, que se inició en junio con un pronóstico menos activo que el de 2017, que trajo los devastadores “Harvey”, “Irma” y “María”.
Fuente: DPA