
Porto Real, Brasil (enviado especial).– Patrice Lucas es un ingeniero francés de 52 años que llegó a Brasil en febrero, para presidir la filial de PSA Peugeot Citroën para América Latina.
Luego de un semestre muy movido, cuyos puntos salientes fueron el paro de los camioneros en Brasil y la corrida cambiaria en la Argentina, recién el martes Lucas hizo su presentación oficial ante los medios. Sin demasiadas vueltas, reclamó que en la Argentina se avance con la flexibilización laboral. “Es casi el único país del mundo donde no se pueden aplicar horarios flexibles para adaptarse a las variaciones de la economía“, dijo.
Pese a ello, el ejecutivo confirmó el avance del plan de inversiones en la fábrica de PSA en El Palomar, de US$ 320 millones. Dijo que el primer auto que saldrá de esa nueva plataforma estará listo “entre fines de 2019 y comienzos de 2020“, si bien se negó a confirmar las versiones que circulan con insistencia desde hace más de un año, que señalan que la planta bonaerense fabricaría al modelo que suceda al popular Peugeot 208.
Lucas encabezó el martes el lanzamiento industrial del modelo Citroën C4 Cactus, que comenzará a ser producido en la inmensa fábrica que PSA tiene en el parque industrial de Porto Real, sobre la autopista que une Río de Janeiro con San Pablo. Tras el corte de cintas con el gobernador carioca, Luiz Fernando Pezao, dio una rueda de prensa con periodistas argentinos.
-¿Cómo afectó al sector automotor la corrida cambiaria?
-Bueno, el mercado en la Argentina se está cayendo. A comienzos de año, la comparación contra igual mes del año anterior daba un crecimiento del 20% en las ventas de vehículos. A partir de mayo, al igual que en junio y julio también, vemos una caída de 15% contra igual mes del año anterior. De un más 20 pasamos a un menos 15. Cuando comenzó 2018, nuestra expectativa era que en la Argentina se venderían unas 955.000 unidades durante este año. Nuestra estimación más reciente era de entre 820.000 y 840.000 unidades. Pero si me pongo a analizar según los datos de junio y julio, nos da incluso por debajo de las 800.000 unidades.
-¿Y el mercado interno de Brasil? Se llegó a hablar de 2,7 millones de unidades cero kilómetro para este año.
-Va a ser alrededor de 2,4 millones. Crecerá un poco menos, pero igual es entre 10% y 12% por arriba de 2017. En Argentina había expectativas de llegar este año a un millón de unidades, antes del problema cambiario. En Brasil es un poco diferente. En 2011 se llegó a tener un mercado de 3,6 millones de unidades y, en aquel momento, se pensó que para esta época Brasil tendría un mercado de 5,5 millones de coches. En vez de eso, hoy estamos en 2,4 millones. Todavía hay un potencial de recuperación, ahora Brasil está creciendo un poco. Las elecciones de octubre son importantes. A partir de entonces veremos lo que prepare el (nuevo) Gobierno. Pero si se liberan las energías, aquí en Brasil, estoy convencido de que hay un potencial de crecimiento fuerte.
Autos: guerra de tasas contra la caída de ventas
-¿Y en la Argentina? ¿Qué hace falta para impulsar una mayor producción de vehículos?
-Competitividad. Eso se traduce en costo de fabricación. Y más que costo de fabricación, lo que hace falta es flexibilidad. El problema que tenemos hoy en la Argentina es que no hay ninguna manera de tener flexibilidad. Es casi el último país en el mundo donde no se puede implementar horarios flexibles para adaptarse a la economía, a las variaciones que existen. Eso es un problema en nuestra planta de El Palomar pero, sobre todo, es un problema general en la Argentina. Se necesita flexibilidad.
-¿Flexibilidad laboral?
-Flexibilidad laboral frente a las variaciones del mercado. A veces hay que cortar un turno, hay que adaptarse. Trabajar seis horas en lugar de siete y recuperar esas horas dos o tres meses después. Esa flexibilidad no la tenemos en la Argentina. Es lo que tenemos acá, el Porto Real, el banco de horas.
-¿Cuánto perdieron por el paro de los camioneros en Brasil y la corrida cambiaria en la Argentina?
-No comunicamos esas cifras en detalle. Los puntos clave son que en Brasil perdimos una semana de producción por el problema con los camioneros y, sobre todo, por el impacto indirecto que esa medida tuvo sobre la economía: una semana de pérdida y, a partir de ese paro, la caída de la economía.
-En 2019 hay elecciones en la Argentina. ¿Cómo observan el panorama político?
-No tengo ninguna opinión sobre ese tema. Mi preocupación y responsabilidad es asegurarme que nuestra fábrica en la Argentina cuente con los medios para poder competir. Es por eso que necesitamos competitividad. Hemos tomado una decisión de invertir para transformar y modernizar la planta de El Palomar y hay que cosechar los frutos. Me interesa hacer una diferencia con la competencia, es importante este concepto de fabricar con excelencia. Hemos invertido con ese propósito y vamos a seguir.
-¿Hubo demoras en la inversión?
-No. Vamos paso a paso sobre eso.
-¿Cuándo saldrán los primeros modelos de la nueva planta?
-Para fines del año próximo, o comienzos del siguiente. Pero quiero insistir sobre el tema de la flexibilidad. Eso es un tema clave, porque Argentina no va a poder competir a largo plazo con otros países si no hay una manera de generar esa flexibilidad.
-Hay un proyecto de reforma laboral, pero está trabado.
-Eso es. Cuando se trata de discusiones entre Mercosur y Europa, sobre el tratado de libre comercio, si un día se abre el mercado, lo que a mí me preocupa es que El Palomar tenga la posibilidad de ser competitiva y de seguir siéndolo. La reforma laboral es un tema del Gobierno, de encontrar las medidas, de tener un equilibrio en todo eso. Pero la Argentina no está sola en el mundo. ¿Por qué podemos aplicar (la flexibilidad laboral) en Brasil, en Europa, en México, en India, en China? En todos esos países, que producen coches, se da la posibilidad de flexibilidad. Argentina no puede ser la excepción.