

El estudio, que originó el libro publicado por el Ministerio de Justicia “Consumo de drogas, prácticas delictivas y vulnerabilidad social”, se basó en una encuesta a 1.800
“La investigación demostró que la droga tiene una incidencia clarísima en el delito y aumenta el nivel de agresividad”, afirmó a Télam Juan José Benítez, subsecretario de Justicia y Política Criminal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
El funcionario comentó que el 61% de los encuestados contó que había recibido castigo físico en su casa y que ese castigo le había dejado lesiones o secuelas.
“Si a eso sumamos que el inicio en el consumo de alcohol y sustancias se da entre los 7 y los 13 años, vemos un problema de base, porque ese inicio va acompañado de la primer comisión de delito y después del abandono escolar. Esa es más o menos la línea que pudimos detectar en los casos que analizamos”, apuntó.