Boudou sabe que en su horizonte más o menos inmediato lo espera el juez federal Ariel Lijo, que intentará indagarlo antes de fin de año.
Por eso, a menos que Boudou encuentre un atajo para sacarse a Lijo del medio antes de ese momento -como hizo hace dos años con el juez Daniel Rafecas, con el fiscal Carlos Rívolo y con el entonces procurador general Esteban Righi-, cualquier otra jugada que intente para evitar la citación judicial a indagatoria deberá necesariamente producir resultados antes de ese momento.
¿Le alcanzará a Boudou plantear que tiene inmunidad como vicepresidente? No, en principio, eso no alcanza.
En efecto, según la Constitución nacional, el vicepresidente goza de la prerrogativa de juicio político, una garantía que, según la ley de fueros 25.320, lo protege de ser detenido, pero no impide que se lo indague.
Es decir, si Boudou recibiese la citación a indagatoria y no concurriese, el juez Lijo no podrá llevarlo por la fuerza pública, del mismo modo que, luego de indagado, no podría disponer su detención. Es claro que, en ese caso, el país enfrentaría una situación casi escandalosa con un vicepresidente que se estaría negando a someterse a la Justicia. Y si Lijo llega a indagarlo, no podrá detenerlo, pero sí podrá procesarlo.
En paralelo, el propio Boudou dejó en claro en la noche del domingo que, mientras se desarrollan todos esos acontecimientos, intentará llegar con su caso a la Corte Suprema.
¿Cuánto demorará que su expediente entre a estudio del máximo tribunal? Varios meses sin lugar a dudas, pero nunca menos de cuatro o cinco.
Por lo pronto, Boudou deberá presentar un recurso extraordinario para pedirle a la Corte Suprema que obligue a la Cámara de Casación a tratar su planteo de falta de acción. Argumentará que, siendo el vicepresidente, su caso entraña gravedad institucional.
LOS PLAZOS
Y si el recurso extraordinario no prospera -el camarista de Casación Gustavo Hornos ya dejó entrever que, a su entender, no le corresponde intervenir a la Corte en este caso-, Boudou deberá presentar un segundo recurso, de queja, para lo cual transcurrirán otros cinco días. También hay que sumarles a estos plazos la feria judicial, la notificación al fiscal Javier De Luca y la intervención de la Procuración General.
Pero, al final del camino, Boudou todavía tendrá un obstáculo más: el máximo tribunal, tradicionalmente, no se inmiscuye en asuntos netamente procesales y, mucho menos, cuando el imputado está en libertad y todavía tiene por delante un largo proceso en el que podrá defenderse.
¿Estará dispuesta la Corte Suprema a cambiar su jurisprudencia cuando el vicepresidente está imputado de un caso de corrupción y lo que pide es que lo saquen del proceso judicial?
En la Corte, Boudou tiene un amigo, Raúl Zaffaroni, cuya casona de Flores visitó en varias oportunidades. Pero ¿se animará el tribunal a darle un apoyo y llevarlo tan lejos?.
fuente lanacion