Todos en clase, levantan la mano diciéndose Kirchneristas, excepto una niña que estaba sentada al fondo del salón. La maestra la miró con sorpresa y preguntó:
-Susanita, ¿por qué no levantaste la mano?
-Porque no soy Kirchnerista, señorita
La maestra, extrañada, preguntó de nuevo:
-Caramba, y si no sos Kirchnerista, entonces ¿con quién simpatizas?
-Con los peronistas de Perón (respondió orgullosa la niña)
La maestra, cuyos oídos no podían dar crédito a algo así, exclamó:
-Susanita, hija mía: ¿No ves que esos se quedaron en el 45? ¿Qué pecado cometiste para ser peronista de Perón?!
La niña, muy tranquila, respondió:
– Mi madre es peronista de Perón, mi padre es peronista de Perón, y mi hermano también es peronista de Perón.. Por eso yo también soy peronista de Perón!! (Remató orgullosa y convencida la pequeña)
– Bueno -replicó irritada la maestra-, pero eso no es motivo para ser peronista de Perón. Vos no tenés por qué ser lo que son tus padres… por ejemplo, si tu madre fuera prostituta y drogadicta, tu padre ladrón y corrupto, y tu hermano vago, alcohólico y traficante, entonces vos que serías?
– Seguramente Kirchnerista, señorita.