
EMERGENCIA ES OPORTUNIDAD. Con motivo de los azotes luctuosos del coronavirus Covid-19, con ya millones de infectados y centenares de miles de muertes a nivel mundial, con las
LATINOAMÉRICA. Es el continente más desigual entre los desiguales, ostentando los peores índices de corrupción, fomentada por gigantesca impunidad, con sus secuelas de clepto- e ineptocracia y nepotismo. Aquí más que nunca se percibe la desazón de sus ciudadanos, que presencian estupefactos altos niveles de mal manejo de la cosa pública, con brotes ya de estallido social. En este contexto, las organizaciones que más efectivamente se han alzado en contra de tales lacras son precisamente las de la sociedad civil, tomando las calles y organizando manifestaciones, exigiendo no solamente transparencia sino también justicia: ¡Hay que castigar a los culpables en forma ejemplar. Nada ya de transparencia con impunidad!
SANCIONAR A LOS CULPABLES. En teleconferencias nacionales e internacionales hemos venido exigiendo que los tradicionales sectores público y privado terminen con tamaña usurpación sistemática del dinero que aportan los contribuyentes. Los aprovechados de siempre lo hacen a través de maniobras fraudulentas, todas ellas ilegales, y también poniendo en vigencia el “robo l-e-g-a-l de impuestos”, consistente en sancionar y promulgar leyes de presupuesto público, autoasignándose remuneraciones siderales por encima de las posibilidades que tiene el país para financiarlas.
QUE DEVUELVAN LO ROBADO. En plena época de emergencia, como la desatada por el covid19 y su correlato la recesión económica, con centenares de miles de trabajadores formales e informales perdiendo gran parte de sus ingresos y muchos de ellos hasta su puesto de trabajo, los ladrones siguen usurpando las escuálidas Arcas del Estado. Miles y miles de micro y pequeños empresarios de zonas urbanas y rurales han tenido que cerrar puertas o trabajar solamente a medias. En tiempos aciagos como éstos son numerosos los corruptos y estafadores de siempre, sacando provecho de la tragedia de sus compatriotas, en beneficio propio. Parte del hiperendeudamiento en que ha incurrido el país para salvar la salud de la población y de la economía ha terminado en bolsillos inescrupulosos. No han recibido todavía sanción ejemplar: Hay que exigir ya, una vez comprobada la estafa, la restitución del dinero robado.
BASTA YA. En este contexto, es hora de que se articule una Red Nacional de Organizaciones de la Sociedad Civil, con autoridades propias, que prosiga con su trabajo de denuncia de delitos económicos. Mejoremos aún más nuestro desempeño denunciando anomalías y exigiendo justicia. Gran parte de las ONG, del sector público y del privado está compuesta por gente honesta, capaz y trabajadora. ¡Juntémonos todos y acabemos con el robo!

