
Imaginemos un smart shopper desesperado por un buen pote del más preciado ungüento argentino: el dulce de leche. Sin dudas buscaría el mejor precio, además de que el producto respetara cuestiones mínimas; o sea, que
fuera “aceptable” y no un ablandado plástico marrón con kilos de jarabe de maiz de alta fructosa. Tras el relanzamiento del programa Precios Cuidados —ahora integrado por 311 artículos cuyos valores quedarán congelados por tres meses—, la pregunta inquieta: ¿Le convendría a ese “consumidor inteligente” optar por los productos de esta nueva lista?
Sí y no. Depende de cada ítem puntual y de las ganas de sumergirse en la locura de la comparación entre cadenas de supermercados, marcas, presentación de los productos y demás etcéteras, sin contar la complicación que suman los beneficios a los que, mal o bien, nos hemos acostumbrados: los descuentos del 15% los fines de semana con las tarjetas de débito y crédito de las distintas entidades bancarias, las rebajas que aplican tarjetas de fidelidad como Clarín 365 y las de los propios súper, u otras promociones jugosas tipo “70% en la segunda unidad”.
Pero vayamos al fenómeno “dulce de leche”. Las dos marcas que están en la renovada lista de Precios Cuidados coinciden en la presentación de 400 gramos y cuestan 91 pesos. Según el relevamiento de Clarín, un dulce de leche de otra marca (para muchos, la mejor del rubro), también de ese tamaño, adquirida sin ningún descuento, este miércoles oscila entre 88,99 y 95 pesos. Pero aplicando, por ejemplo, el 15% descuento que ofrecen los bancos o las tarjetas de fidelidad, el pote puede costar hasta un 14% menos que la opción de Precios Cuidados.
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, durante la conferencia de prensa relativa al esquema de Precios Cuidados.
Ahora bien, la leche es toda otra cuestión. Porque mientras el sachet de descremada por litro en Precios Cuidados pasó a costar 40,25 pesos, esa sigue siendo (como ya ocurría) una opción más barata que las alternativas de otras marcas: un sachet de primera marca (sin aditivos especiales de hierro u otras vitaminas) sale unos 52,5 pesos en casi todas las cadenas, por lo que, incluso con el 15% off, queda un 11% arriba de la de Precios Cuidados.
Con ítems caros (pero indispensables), como los aceites, se da una situación similar: ganan los Precios Cuidados. Comprado por un litro y medio (la opción más barata, en comparación a las propuestas que despistan, como la de 900 cm3), los de la lista del Gobierno oscilan en 121 pesos. En los súper, una marca “media” cuesta 136 pesos. Esta última propuesta sería superadora si los descuentos usuales de las cadenas incluyeran los aceites, cosa que en general no ocurre.
La situación se replica en ítems que suelen quedar por fuera de los descuentos diarios en las principales cadenas de supermercados: gaseosas de primera marca, bebidas de ciertas bodegas, carnes y frescos como algunos postres infantiles. Sin dudas, conviene leer la letra chica de las promociones.
La harina de trigo es un caso interesante porque, con los descuentos de los supermercados, una de marca tradicional queda apenas 50 centavos encima de la ofrecida en Precios Cuidados. Así que ahí se pone en juego la preferencia de marca del consumidor.
Con el café, en cambio, podría convenir comprar por fuera de los Precios Cuidados. Mientras el de kilo en la lista cuesta 432 pesos, en varias cadenas se consigue el medio kilo a 230,59, lo que por kilo da 461,18 pesos. Aunque esto es sin el descuento del 15% que ofrecen las cadenas algunos días de la semana.
Otro ejemplo de cómo en ciertos artículos ganan las promos de los súper, esta vez del rubro “limpieza”: el clásico limpiador cremoso de primera marca que figura en Precios Cuidados es de aroma “naranja”, y su presentación, 500 ml, o sea, 750 gramos. Cuesta 90 pesos. En los supermercados, si uno se flexibiliza y acepta el de limón, cuesta $ 92 pesos. Con el 15% menos, son $ 79.
A esta marea de números hay que sumarle, a largo plazo, otra complicación. Más bien, dos. Por un lado, el Gobierno anunció que los Precios Cuidados se actualizarán trimestralmente, o sea que habrá que reevaluar todo este embrollo a fines de marzo.
A la vez, lo obvio: mes a mes la inflación no para. O sea que las dos listas (por dentro y por fuera de los Precios Cuidados) tendrán remarcaciones. No obstante, como informó Clarín, la expectativa para fines de este primer trimestre del 2020 es que la inflación no llegue al 5%. Tomado al pie de la letra, ítems como el café o el dulce de leche seguirían siendo más baratos por fuera de la lista de precios acordados. El desafío del ahorro continúa.
LGP
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