Ni siquiera el gobierno del Dr. Menem recibió tantas acusaciones de malversación de fondos como el presente, pero esto sólo indica el progreso de la espiral. Son innúmeras las denuncias propaladas contra integrantes o amigos del kirchnerismo, pero también es cierto que los mecanismos para ocultar o disfrazar dolos son cada vez más perfectos, y como la Ley exige las pruebas flagrantes, éstas son casi siempre imposibles de obtener. Pero el pueblo las percibe. La entrega a precio vil de tierras fiscales en determinados enclaves turísticos puede no estar penada por Ley, pero no es aceptada por las personas de bien.
¿Cómo hizo este gobierno para poder alcanzar el 35% del total de votantes del país, o el 50% de quienes efectivamente fueron a las urnas para lograr adhesiones? Estas semanas ello ha sido claramente explicado en muchos medios de prensa y en innúmeras cartas de lectores publicadas en medios independientes. Somos el segundo país de América en cuanto a nuestro nivel de inflación; nuestro Instituto de Estadísticas difunde falsas conclusiones y órganos de gobierno como el Congreso Nacional toman otros indicadores pues lo propios no le sirven; el déficit fiscal es ocultado; la expansión monetaria es incontrolable; los subsidios a los servicios públicos, para pudientes y personas de escasos recursos absorben buena parte del presupuesto nacional, los planes “… para todos” y los “trabajar” que premian a los que no trabajan, junto a la inseguridad y la libertad de acción para los narcotraficantes son solamente algunas de las facetas del exitoso “modelo” que nos va hundiendo en el concierto de las naciones que intentan progresar en el mundo.
Vivimos al amparo del crecimiento de los asiáticos que aún nos compran el yuyo maldito, pero nuestro principal socio en América Latina ya comenzó a apretarse el cinturón, aunque nosotros todavía no miramos a cual agujero lo corrió. Un slogan sugestivo dice que si China llegara a estornudar, el Brasil podría contraer un resfrío y en ese caso nosotros caeríamos en cama con una grippe muy fuerte. La explicación es muy sencilla: Brasil se prepara, visto que la economía mundial sufre un ajuste cuyo alcance aún es imposible predecir, mientras que nosotros seguimos tocando la guitarrita..
El kirchnerismo ha implantado una economía de consumo, pero alentada no por dineros provenientes del trabajo sino de la distribución de prebendas, y esta clase de financiación llega un momento que se termina. Dice un viejo refrán que para entregar dinero a alguien que no trabaja, hay que sacárselo a los que trabajan, y si cada vez hay mas beneficiarios que no trabajan, cada vez serán menos los que aportarán el subsidio, hasta que un día la bolsa explote. Nuestro gobierno nos hace recordar una frase dicha ante determinada situación por un Presidente de los EE.UU., el Sr. Ronald Reagan, que señaló: “El gobierno es como el canal alimentario de un bebé, con feliz apetito en una punta y sin responsabilidad de lo que ocurre en la otra”
La semana que concluye hoy tuvo el mayor drenaje de divisas de los últimos tiempos: Se fueron al exterior (o debajo del colchón) casi tres mil millones de dólares del país, que le significaron al gobierno un gran esfuerzo para evitar una devaluación masiva. Por otro lado, tratando de incentivar los depósitos en pesos, (para que no se conviertan en dividas) la banca está pagando tasas del orden del 20%, que dicho sea de paso, no tienen garantía del Estado, pues ésta rige para colocaciones de hasta 120.000 pesos con un tope del 12% de interés. ¿Quiénes hacen estas colocaciones? Únicamente empresas del Estado, Bancos entre si o aquellos que muy transitoriamente tienen esas disponibilidades. Los particulares y las propias empresas son los que compran divisas, y ni operativos antilavado o de fiscalización pueden impedir la realidad.
¿Dónde nos lleva todo esto?
Mientras los asiáticos nos sigan comprando la soja, habrá dinero circulante en manos del Estado para seguir la profundización de su modelo dispendioso, y seguiremos todos, ciudadanos y súbditos, viendo como un chorro de plata se diluye sin beneficio para la Nación. Porque si solamente una parte de los cuantiosos recursos que percibe el Tesoro Nacional se usara para obras públicas, para verdaderos Planes de Gobierno, no estaríamos como estadísticas publicadas hoy nos dicen, que las reservas de gas del país han disminuido un 50% de las comprobadas hace diez años. No olvidemos que somos una de las naciones internacionalmente consideradas más ricas en reservas de gas del mundo.
Si se construyeran las autopistas para las cuales por Ley se destinaba una parte del precio que se recauda por la venta de naftas, se construirían cientos de kilómetros de rutas que evitarían los miles de muertos que en accidentes ocurren anualmente.
Pero el domingo, mañana, la ciudadanía votará por la continuidad del “modelo”. Y todo seguirá, tocando la guitarrita, hasta que los asiáticos estornuden. Ahí si, amigos, todos nos tendremos que apretar el cinturón en serio, mientras que nuestros gobernantes muy ufanos nos dirán que ese mal que caerá sobre todos nosotros es culpa de los otros, es culpa ajena, pues ellos no son responsables que otras economías del mundo pudieran colapsar.
Quizás entonces aparezca nuevamente en la Argentina algún estadista en serio, que nos haga olvidar que no lo hubo más desde los tiempos del Dr. Frondizi, y nos muestre un nuevo rumbo de crecimiento, en un país que puede y mucho, pero que justamente por eso, hasta ahora prefiere dormir la siesta todos los días en lugar de trabajar por su fortaleza como nación organizada, seria, cumplidora de sus compromisos internacionales.
Pero para que ello suceda, debe terminar la fiesta que todavía vivimos y que el kirchnerismo nos promete continuar, aunque para hacerlo, las cosas después del 23 se pondrán mucho más difíciles. El paño es uno solo, y por mucho que se lo estire, hay un momento que se rompe….
Hasta la semana que viene, amigos,
Alejo Neyeloff
totalnews