Tumbas vacías y el silencio del Vaticano: crece el misterio por la trágica desaparición de una adolescente

Tumbas vacías, miles y miles de huesos humanos, una escenografía hollywoodense de tecnologías y personajes que buscaron y no encontraron. En todo el mundo se difundieron en las últimas semanas las

imágenes del más grande misterio de las últimas cuatro décadas en Italia y la Santa Sede, confirmado plenamente porque en el cementerio Teutónico, junto a la Basílica de San Pedro al Vaticano no fueron encontrados los restos de Emanuela Orlandi, una chica ciudadana vaticana, desaparecida hace 36 años. Una historia cada vez más terrible porque el misterio exhibe y esconde a la vez secretos que todos adivinan de dimensiones que expanden su importancia cada vez que las búsquedas chocan contra la tenebrosa muralla que cubre la verdad.

Emanuela Orlandi desaparecida el 22 de junio 1983 a los 15 años.

Emanuela Orlandi desaparecida el 22 de junio 1983 a los 15 años.

Los fracasos no hacen sino agrandar el fantasma de la bonita y pequeña Emanuela (1,60 de altura) que planea con insistencia en Roma y el Vaticano. Los argentinos tienen una sensibilidad especial hacia los desaparecidos, el más grande drama que dejó la última dictadura militar. Una sensibilidad que se extiende a sus familias. Por eso desde el 11 de julio, cuando fueron abiertas las tumbas de dos princesas alemanas muertas entre 1830 y 1840, entró en escena Pietro Orlandi, 60 años, padre de seis hijos, con su cabeza blanca en canas y su empeño heroico a no cejar en la búsqueda de la verdad y ante todo “de mi hermana viva, hasta que sus restos no aparezcan”.

Yo sé quién mató a mi hiermana Emanuela. Es un sistema que liga Estado, Iglesia y criminalidad, que desde hace 36 años impide hacer emerger la verdad“.

Pietro Orlandi

Hermano de la chica desaparecida

Desde hace 36 años, en las paredes de Roma persisten carteles con la imagen de Emanuela. Su difusión es capilar. También la llevan los que marchan cada tanto en las protestas pidiendo la “verdad sobre Emanuela”. En Roma los posters de “Emanuela Orlandi desaparecida”, que muchos jóvenes cuelgan en las paredes de casa, solo compite en popularidad con otra imagen: la foto mundialmente famosa del Che Guevara. Fueron su hermano Pietro y sus amigos los que la imprimieron y la difundieron en las primeras protestas, pero se ha multiplicado tanto que hasta hoy se la encuentra, renovada con las marchas o el recuerdo de los aniversario de su desaparición.

Petro Orlandi, el hermano mayor de la chica desaparecida, en la reciente charla con Clarín en el Vaticano. Foto: Victor Sokolowicz

Petro Orlandi, el hermano mayor de la chica desaparecida, en la reciente charla con Clarín en el Vaticano. Foto: Victor Sokolowicz

Clarín compartió con él esta historia extraordinaria de la que no se escribe el final, que debe responder a la pregunta: ¿Porqué se perdió Emanuela en el gran misterio para que no se conozca una verdad que debe ser muy grande y desestabilizadora?