Sin gente, Chernobyl se ha convertido un paraíso para la vida silvestre

Más de tres décadas después del accidente nuclear que la convirtió en un nombre reconocido por todos, las postales más asociadas a cómo luce Chernobyl son las de Prípiat,

la ciudad fantasma ubicada en la región de Kiev donde se encuentra la planta nuclear y que sufrió los devastadores efectos de la radiación. Ucrania convirtió el pueblo abandonado en una atracción turística hace unos años, y el lugar probó ser convocante. Inclusive hubo una rave allí. Los reactores, sumados a los edificios abandonados, conforman el escenario posapocalíptico que uno está acostumbrado a ver en series y televisión.

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Pero ese no es el único resultado visible de la tragedia. Una ciudad de Bielorrusia también sufrió los efectos del accidente (está dentro de la zona de exclusión), sólo que esta zona abandonada fue convertida en una suerte de paraíso para la vida silvestre, que floreció gracias a que no había gente en la zona. Bautizada como la Reserva radioecológica estatal de Polesia, Bielorrusia ahora cobra por un tour por el lugar, el cual, según las autoridades, es el intento de repoblación de vida animal más grande de Europa.

La reserva está ubicada en la provincia de Gómel, sobre la frontera con Ucrania. En julio de 1988, dos años después del desastre de Chernobyl, Bioelorrusia amplió su zona de exclusión (la región que se presumía sufriría los efectos de la radiación) y la convirtió en una reserva natural, cerrada al público. La zona cerrada cubría más de 1300 kilómetros cuadrados (se le agregaron 849 kilómetros más en 1993), y es una de las reservas naturales más grandes de Europa.