Francia: Emmanuel Macron no logra desactivar el descontento social y el país va al paro total

La situación en Francia es una brasa. Después del Consejo de Ministros y a través de su vocero, el presidente Emmanuel Macron pidió el miércoles “a los patrones, sindicatos

y policías que hagan un llamado a la calma”.

La marcha de los Chalecos Amarillos, la clase obrera empobrecida que protesta contra los impuestos de la transición ecológica y su poder de compra, se confirmó para el sábado a través de las redes sociales. El gobierno quiere que pida permiso para manifestar y respete el camino del cortejo. La policía y la Gendarmería estarán completamente desplazadas. No se sabe si van a movilizar a los militares el sábado, tras los destrozos en París y la necesidad de proteger patrimonio y negocios.

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El jefe de Estado alertó a “los que tienen como objetivo atacar la república” y denunció “el oportunismo de ciertos”.

“Llamamos a cada uno al orden”, dijo a través de Benjamín Griveaux, su vocero.

Macron permanece en silencio. Marine Le Pen, que reúne las simpatías de casi la mitad de los Chalecos Amarillos, le propuso que hable con los rebeldes “antes del sábado”.

“El lugar del presidente de la República es hablar al pueblo francés”, dijo tras escuchar al primer ministro Edouard Philippe en la Asamblea Nacional.

Una paradoja muy francesa: Macron ganó la elección luego de un histórico debate, donde destrozó a Le Pen, y dejó al descubierto su falta de preparación presidencial y porque los franceses, mayoritariamente, no querían ver al Frente Nacional en el poder. Hoy el 83 por ciento apoya a los Chalecos. El 76 por ciento de los franceses quieren que el jefe de estado les explique, según un sondeo del diario Le Figaro, contra un 25 por ciento que no.

En un debate en la Asamblea Nacional y tras una ovación a los fuerzas de seguridad y los bomberos, el primer ministro Edouard Philippe lanzó a todo el país “un llamado a la responsabilidad” para que Francia recupere la calma. ”Nosotros enfrentaremos a los vándalos”, afirmó tras proponer un diálogo”. “Debemos adoptar la opción de la razón” alertó.

Miembros de los Chalecos Amarillos escuchan el discurso del premier francés, Edouard Philippe./ Reuters

Miembros de los Chalecos Amarillos escuchan el discurso del premier francés, Edouard Philippe./ Reuters

Se notó un cambio de tono en este premier- escritor, rígido, culto, cartesiano, y que, esta vez , parecía querer mostrar que escucha y entiende.

Veinticuatro horas después del anuncio de “la moratoria” de seis meses de la tasa de combustible anunciada el martes tras la violencia del sábado de los rebeldes en Paris, el premier sugirió que la tasa de combustible -que ha generado esta brutal crisis política y social en Francia- sería eliminada en seis meses.

Podrían aplicar el ISF, el impuesto a la fortuna, que Macron anuló para compensar el quite de los otros impuestos.