Mitos y verdades del sexo en la Antártida

El avión Hércules que se espera para -quizá, tal vez- esta semana en la Base Marambio llegará con su carga de ropa, alimentos, medicamentos, repuestos de motores y… preservativos.

El sexo

en la Antártida es como el viento: nadie lo ve pero todos hablan de él y, a veces, hasta se lo oye.

Los voluntarios que piden venir a cualquiera de las bases de la Antártida -salvo la Base Esperanza, que permite matrimonios con hijos- saben perfectamente que, entre todas las privaciones para la que deben prepararse, está la de una probable abstinencia sexual durante un año. Pero probable no significa segura. Ni definitiva.