Presos mendocinos tendrán su propio vino: “Alafuerte, amor a la libertad”

El boom vitivinícola que vive Mendoza, consolidada como la tierra del vino, derramará a uno de los sectores más excluidos: los presos del penal Almafuerte, ubicado en Cacheuta, en la precordillera.

La primera cosecha será en 2021.

El vino “Alafuerte, amor a la libertad”, se elaborará en una finca escuela ubicada junto al complejo carcelario. Serán dos hectáreas de viñedos que comenzarán a plantarse en los próximos meses.

El enólogo Marcelo Pelleriti y el gobernador Cornejo brindan en la presentación del Malbec.

El enólogo Marcelo Pelleriti y el gobernador Cornejo brindan en la presentación del Malbec.

Allí los presos cosecharán las uvas y elaborarán un vino Malbec. El gobernador Alfredo Cornejo (UCR-Cambiemos) es promotor del proyecto y fue el mentor de la ley que establece que los presos deben trabajar y cubran parte de los costos carcelarios que generan.

La idea del vino de los reclusos surgió del enólogo Marcelo Pelleriti (Bodega Monteviejo), conocido como el enólogo del rock porque elabora vinos de una docena de músicos y produce el festival Wine Rock, y del diseñador de etiquetas José Bahamonde, apoyados por el Municipio de Luján de Cuyo.

Pelleriti propuso desarrollar una finca escuela que permite a los detenidos aprender un oficio: “Que aprendan a podar, plantar, dar vida. Todos deben colaborar y, también, todos somos responsables de lo que sucede en la sociedad”, dijo el enólogo.

El plan contempla que se otorguen certificados de formación para los presidarios que completen la capacitación en manejo de viñedo. “ El gobernador Cornejo dijo que “mucho se habla de la resocialización de las personas privadas de la libertad pero poco sucede. Queda en los discursos”. Y agregó: “En el vino hay una enorme oportunidad de trabajo. Los enólogos, los bodegueros y los dirigentes sindicales saben que necesitamos cada vez más mano de obra calificada. Por eso es importante la resocialización con estos saberes”.

“Queremos lograr que el 100% de las personas privadas de la libertad trabaje y estudie”, insiste Cornejo. Pero la realidad es que no ha sido fácil conseguir empleos para los presos porque cuesta sacarlos a trabajar a la calle por el enorme operativo de seguridad que supone y es complicado conseguir empresas que los contraten para trabajar dentro del edificio o los talleres de los penales provinciales.