Milman presume ser crítico de la política de medios. Pero su disidencia se debe a que el Estado debería intervenir todavía más sobre la prensa. Milman cree que hay que hacer una nueva ley audiovisual, que controle Internet y el periodismo. Quedarían afuera, eso sí, el teatro, la música, las artes plásticas y otros fenómenos audiovisuales. Un olvido.
La posición de Milman expresa una vocación por dominar lo que se lee, ve o escucha, muy divulgada en la región. Brasil, por ejemplo, debate la prohibición de sitios web con servidores extranjeros. Además, Milman volvió a mostrar lo obvio: la inclinación política a disciplinar a la prensa se extiende más allá del kirchnerismo. Lo explica bien Sebreli: “El problema del país es que la oposición también es populista”..
fuente lanacion
La información de esta última semana ha sido agobiante. Los videos presentados por Telenoche desde el martes 15 referidos a “La Rosadita”, nombre simbólico que no admite equivocaciones sobre el destinatario final de los millones contados, apilados y embolsados en el lugar, abruman.