
Empató 0-0 en Buenos Aires ante Boca Juniors, con lo que llega a los 7 puntos. Ahora se pone a rogar a que Caracas no gane hoy (18:30)
El equipo parco de Ramón Díaz quedó relegado y Gustavo Morínigo, en menos de una semana de trabajo, deja palpable su impronta: al menos hay que ponerle ganas. Para ello alineó sorpresivamente en el medio, como tapón, al más experimentado de todos, Sergio Aquino, más cerca del retiro, y se encargó de neutralizar a los jugadores claves de Boca, en especial a Carlos Tévez.
El primer tiempo fue mucho más intenso y Libertad, fue palo a palo con el Xeneize, aunque algunas vacilaciones en defensa entre Viera y Da Silva quedaron desnudos cuando se generaban muchos espacios en la espalda de Aquino. La figura fue Martín Silva, quien salvó en 4 ocasiones.
En la complementaria Boca tuvo más convicciones, pero encontró a un Libertad más sólido, que entró pensando que conservar los puntos no es mal resultado.
Morínigo trajo el mensaje clarito a los gumarelos: en Copa podés jugar mal, pero nunca debe faltar actitud.

