
El Ciclón capitalizó un triunfo inolvidable para festejar en su casa, pero a distancia con su gente que hizo retumbar el barrio y lo prolongó hasta altas horas
El Azulgrana plasmó nuevamente su argumento efectivo, despliegue, transición y manejo de los tiempos con el control del juego. El despliegue de Mathías Villasanti fue clave para abrir el duelo y marcar el rumbo positivo de entrada. El golpe certero presentó un panorama más favorable, que le permitió al Ciclón controlar la primera parte, cediendo por momento la iniciativa, pero manteniendo la solidez en todas sus lineas.
La determinación pesó más en el Azulgrana que movió sus fichas con mayor precisión en ofensiva, para sentenciar la serie; nunca sufrió y supo capitalizar de acuerdo a los momentos en donde buscó en ofensiva.
LAS CLAVES. En el fondo, Alexis Duarte fue la piedra angular en el que se edificó la fortaleza azulgrana, y el juvenil tuvo su premio sobre el final, marcando un soberbio gol de cabeza, haciendo gala de sus dotes de definidor, mientras que en mitad de terreno, tanto Ángel Cardozo Lucena como Villasanti se complementaron para adueñarse del sector. En ofensiva, Claudio Aquino puso la claridad haciendo un complemento formidable para la titánica labor de Diego Churín.
Cerro Porteño es justo campeón del torneo Apertura, comandado por un estudioso del fútbol como lo es Francisco Arce, que encontró el equilibrio y supo invertir el tiempo a su favor. Presentó la mejor propuesta en base a una estructura sólida en todas sus líneas y por sobre todo supo sostener y mutar de acuerdo a los rivales de turno a lo largo de la competencia, venciendolo a todos, para no dejar dudas de su superioridad.

