
20 de agosto de 2018. Son alrededor de las diez de la noche. Una agente de policía fuera de servicio vislumbra, desde un acantilado cercano, un forcejeo entre varias personas en el
aparcamiento de la playa de la Albufereta de Alicante. Cuando llega al lugar de los hechos, una zona de difícil acceso, ya es demasiado tarde. En el suelo yace el cuerpo sin vida de José Luis lleno de sangre y con más de veinte heridas realizadas con un objeto punzante. Junto a él, su recién estrenada esposa, Concepción -Conchi-, y el cuidador de ésta, Francisco, ataviados con ropa oscura y guantes. Lo que ocurrió en ese lapso de tiempo lo determinará un jurado popular a partir de este lunes y durante toda la semana en la Audiencia Provincial de Alicante. Conchi y Francisco, de 47 y 60 años respectivamente, fueron sorprendidos por la agente de paisano, que les retuvo hasta la llegada de más efectivos, y que en su declaración en instrucción aseguró que la acusada estaba de pie frente a la víctima. La mujer del fallecido –la boda había tenido lugar apenas 15 días antes- fingía una discapacidad física y se movía en silla de ruedas con la ayuda de su presunto cómplice -y amante- que actuaba como cuidador. José Luis, jubilado de 69 años, era su cuarto marido. De hecho, uno de los anteriores también murió en un suceso violento en el que ella no estuvo implicada. Según se relata en el auto de hechos justiciables, los procesados citaron a la víctima en el lugar con la excusa de que iban a echar unas flores en el mismo sitio donde habían esparcido en el pasado las cenizas de una hija fallecida de Conchi. Al parecer, la acusada también prometió a su esposo disfrutar juntos de una cena romántica con velas junto al Mediterráneo en su caravana. Pero cuando el hombre llegó al aparcamiento, los encausados se abalanzaron sobre él, lo arrojaron al suelo y le clavaron repetidamente un destornillador hasta causarle la muerte. En la furgoneta solo estaba la silla de ruedas de su mujer. El juicio está previsto que se prolongue hasta el 2 de octubre. Las defensas de los acusados -en la cárcel de Villena desde entonces y con varios cambios de versión sobre lo que ocurrió hace dos años durante el proceso- piden la absolución alegando que el marido de Conchi ya había sido agredido por otras personas cuando ellos llegaron a la Albufereta y solo se limitaron a auxiliarle. Sin embargo, tanto la Fiscalía como la acusación particular califican los hechos como un delito de asesinato -con las agravantes de parentesco, ensañamiento y aprovechamiento de las circunstancias de lugar y tiempo- y piden para ambos una pena de treinta años de prisión.
FUENTE DIARIO ABC: