
La Audiencia de Barcelona sienta en el banquillo a la cúpula del extinto Centro de Seguridad de la Información de Cataluña (Cesicat), más conocido como el «CNI catalán», por espiar en 2013
los correos que un excolaborador envió a dos exconsejeros de la Generalitat alertándoles de irregularidades y deficiencias en la ciberseguridad de la institución. La fiscal pide cuatro años y tres meses de cárcel por revelación de secretos para el que era presidente del Cesicat, Carles Flamerich, y para el responsable de incidencias, Xavier Panadero. Este lunes han declarado en el juicio como testigos los dos exconsejeros que recibieron los correos, Ramon Espadaler y Felip Puig. Este último ha asegurado que el denunciante y excolaborador del Cesicat, Albert G., llegó a coaccionarle con «Whatsapps» y correos «reiterativos y a veces obsesivos», pidiéndole una «compensación económica» para no acabar en los tribunales. Los dos exconsejeros pusieron en conocimiento del Cesicat los mensajes que habían recibido del excolaborador en el que este alertaba de supuestas deficiencias de seguridad. La fiscal acusa a Flamerich y a Panadero de idear un sistema para acceder a los correos que enviaba Albert G. –cuando ya no colaboraba con el Cesicat–, de forma que llegaban a sus legítimos destinatarios de la Generalitat pero también a un buzón que ellos controlaban. Otros testigos, vinculados al Cesicat, han explicado en el juicio que se habían tomado los correos de Albert G. más como «una potencial amenaza» que como «una fuente de información».
FUENTE DIARIO ABC: