
Mal que me pese, y sin que sirva de precedente, le voy a tener que dar la razón a la vicepresidenta Carmen Calvo. En su artículo del pasado día 8 de septiembre,
Javier Rubio citaba que siendo consejera de cultura la señora Calvo dijo que las Atarazanas, como la Alhambra o Itálica, no necesitaban ser el contenedor de algo concreto, pues eran un monumento con interés en sí mismo. Estoy de acuerdo. El interior del edificio, con sus ladrillos descarnados a base de siglos y con la luz filtrándose por las claraboyas y óculos de la techumbre, conforma un espacio realmente mágico. Pero además, para atraer visitantes, no hace falta montar dentro exposiciones de arte vietnamita o exhibiciones de bailes… Ver Más
FUENTE DIARIO ABC: