
Decía Santo Domingo que, «del mismo modo que es mejor iluminar que solamente brillar, asimismo es cosa más grande dar a los demás las cosas contempladas que solamente contemplarlas». Esta filosofía del
fundador de la Orden de Predicadores que levantó los muros barrocos del antiguo convento de San Pablo es la que sigue ahora el párroco de la Magdalena, Francisco Román, que se ha propuesto acabar con el tenebrismo en el templo en el que recibió las aguas Murillo para recuperar la luz desaparecida. Llegó hace siete años, justo cuando su antecesor terminaba la primera gran restauración -la del retablo mayor- y se coló por cada resquicio de la iglesia para comprobar lo que almacenaba y su estado. Y fue… Ver Más
FUENTE DIARIO ABC: