
Uno de los referentes fue el ex ministro de Hacienda Manuel Ferreira, quien lanzó la pregunta acerca de cómo financiará el país sus acciones de impacto económico en
“Notamos que la situación es extremadamente compleja y preocupante. Hay una gran incertidumbre de hacia dónde vamos y este es un problema central”, dijo al tiempo de expresar que normalmente el país estaba acostumbrado a impactos hacia el agro, pero que ahora el comercio y los servicios son los focos de la problemática en torno al desempleo, donde el 70% de ese espectro está centrado en el trabajo de las mujeres.
Con respecto al déficit fiscal, recordó que llegará al 7% y que no se podrá retornar a niveles anteriores solo con un ajuste por el lado del gasto. “Además, incrementar el ingreso corriente vía modificación tributaria es casi imposible, con empresas que apenas están sobreviviendo”, enfatizó.
Recordó además que en el primer año de Marito hubo una sequía fuerte, seguida de inundaciones; mientras que desde el inicio de la pandemia la gente concentró gastos en lo referente a alimento y salud, con reducción de depósitos a plazo e incremento de los depósitos a la vista.
Por su parte, José Molinas, ex ministro de Planificación, expuso que los niveles de pobreza dan cuenta de que 1 de cada 3 paraguayos vive en esa condición en la zona rural; mientras que la mitad de la población urbana está en los niveles de pobreza.
Además, focalizó en que no se fortalecieron algunas instituciones antes de la pandemia, que hubieran sido útiles, sobre todo para contar con datos fidedignos que ayuden a crear políticas públicas. Llama la atención, según dijo, el proceso discontinuado para generar evidencias, como insumos para la administración.
