
Corresponsal
Las Ferias Francas cumplen 25 años de vida en Misiones y afianzan el camino del consumo sustentable de los productos frescos que ofrece las chacras misioneras a sus pobladores, de modo que lo que empezó como una iniciativa de un grupo de productores en la ciudad Oberá hoy genera ingresos económicos para unas 3 mil familias en las más de 70 ferias existentes en la provincia.
La primera feria franca nació el 26 de agosto de 1995 en la ciudad de Oberá, en la zona centro de Misiones, de la mano de un pequeño grupo de agricultores familiares, que necesitaban generar una alternativa económica para sus familias que vivían en las chacras, debido a que por aquel entonces el sector agrario de la provincia atravesaba una profunda crisis.
En diálogos con Télam, la ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, hizo un recorrido histórico y precisó que “hablar de 25 años de Ferias Francas en nuestra provincia, es hablar en este contexto de producción de alimentos”.
“Las ferias nacieron el 26 de agosto de 1995 en Oberá en la plaza República Oriental del Uruguay, sobre la avenidas de las Américas. Es donde actualmente funciona la feria 1 como la llaman los productores”, indicó la ministra al tiempo que recordó que aquel entonces comenzaron con la feria apenas siete familias, de las cuales algunas todavía siguen, como en el caso de Lucía Petry, Eugenio Kasalaba y Marina Santander de Peñalba, contó.
Quiero destacar el rol de la mujer de la chacra, porque fueron ellas la que se pusieron al frente y se animaron, en ese momento, a poner la mesa y vender las verduras, el pan casero, la mermelada casera, el pickle y todo lo que producían”
Marta Ferreira
En ese mismo sentido la ministra detalló que la iniciativa de los productores de aquella época se dio “producto de una crisis del momento donde había que salir a buscar otras experiencias de sobrevivencia porque había una caída en el precio de los productos madres de la provincia como es la yerba, el té y en aquel momento el tun”.
“Es esa crisis profunda la que hizo que muchos sectores comenzarán a buscar qué otra salida había y así comenzó la experiencia en la que quiero destacar el rol de la mujer de la chacra, porque fueron ellas la que se pusieron al frente y se animaron, en ese momento, a poner la mesa y vender las verduras, el pan casero, la mermelada casera, el pickle y todo lo que producían”.
Ese primer paso, en clave femenina, fue rápidamente replicado: “Después de eso despacito fueron apareciendo otras ferias en otras localidades”, comentó Ferreira, al tiempo que destacó que algunos de los pioneros soñaban en ese entonces con desembarcar en la ciudad capital, cosa que con el tiempo se materializó ya que en Posadas actualmente hay 12 ferias francas funcionando y reciben a unas 10 mil personas por semana que compran los productos frescos de los pequeños agricultores.
En este sentido la ministra señaló que el desembarco en la ciudades permitió una mayor “visualización del agricultor y creó un vínculo de amistad con el colono, tanto que en el caso de Posadas cambio el horario del posadeño, que se fue dando cuenta que para tener productos frescos y variados tenían que ir temprano. Hoy en las ferias los clientes van a las 6 de la mañana”, indicó
En la provincia, las ferias francas están presentes hoy en más de 70 municipios y en el contexto de la pandemia algunas intendencias empezaron abrir otras por el incremento que hubo en las ventas.
Además, de manera directa e indirectamente las ferias “generan ingresos para unas 3.000 familias misioneras que hoy pueden pagar la luz, mandar a sus hijos a las escuelas y poder ir creciendo despacito”, señaló la Ministra.
En ese sentido Ferreira comentó que “la pandemia nos ayudó a asumir más en profundidad cuán importante es que cada municipio resuelva la alimentación de sus habitantes”.
“Podemos decir también que hay dos o tres generaciones comercializando en las ferias transmitiendo esta cultura de generación en generación, con otra tecnología, con los desafíos de este momento (en referencia a la Covid-19) que requiere ingresar al comercio electrónico”.
“En síntesis los 25 años de la feria franca a los misioneros nos ayudó a visibilizar al pequeño productor como se lo conocía antes, hoy agricultores familiares que producen una gama impresionante de alimentos con valor agregado, y con la incorporación de nuevos cultivos”.
“Misiones tiene hoy una agenda de políticas públicas para los pequeños agricultores familiares y desde entonces viene hablando de autoabastecimiento lo que hoy se conoce como soberanía alimentaria”, comentó la ministra al tiempo que resaltó que el estado (provincial) tiene la responsabilidad de garantizar el acceso a la tierra, al agua a las semillas criollas y nativas y a producciones sostenibles con todo aquello que genere el menor impacto ambiental”, dijo finalmente.
En la voz de sus creadores
La “abuela de la feria”, como la conocen en la localidad obereña, dijo con su acento portuñol, muy característica en algunas zonas de Misiones, sobre todo aquellas que limitan con Brasil, que ella fue una de las primeras en la feria franca.
“Yo soy una pionera de la feria porque nosotros la empezamos entre siete personas. Antes de esto vendía en un bolso dulce casero en el municipio, hasta que un día me invitaron a hacer una feria, me acuerdo un día sábado. Vine en el colectivo y de ahí hace 25 años que no paré más. Con esa plata crié a mis hijos, los puse a estudiar, mantuve a mi familia: todos vivíamos de la feria”, remarcó emocionada Lucía.
La mujer recordó bien aquella crisis que impulsó la creación de esos espacios de compra y venta: “Era una época que no había plata en la chacra, el productor chico como nosotros, que no teníamos yerba, se vio en la necesidad de laburar y laburar y cada vez más, porque en la chacra no había venta, porque no había plata era muy difícil vivir de la producción en aquel entonces”.
Aunque el sacrificio fue mucho, Lucía contó con afecto: “Trabajar en la feria es una belleza, la gente te conoce, porque vendes buena calidad, todos vienen a buscar los productos frescos y les gusta venir a comprar”.
Otro de los pioneros es Eugenio Kasalaba, quien fue dirigente del Movimiento Agrario Misionero (MAM) y uno de los impulsores de la Feria Franca en la provincia.
En diálogo con Télam, precisó que la “feria franca aparece en plena crisis del sector productivo de aquella época” y que él junto a otros productores en su afán de ver cómo podían ayudar a los colonos, tomaron una una idea que ya tenían quienes viajaron a Santa Rosa, Brasil, a conocer la experiencia de los “horticultores” de ese país.
Recordó que entonces al hombre le daba “vergüenza” salir a vender lo que producía: “Era como perder categoría de ser productor yerbatero, a ser productor de lechuga, más de uno nos criticaba por este tema en ese entonces, pero igual salimos después de pelearla”, señaló.
“Entonces entendimos que el modelo era que el productor pueda salir a mostrar lo que producía y a venderlo y no depender del mercado para que nos fije el precio”, agregó.
Kasalaba también valorizó el rol de la mujer en la feria y señaló que las “ferias tienen una cuestión social mucho más fuerte que la cuestión económica. Es muy interesante porque le dio a la mujer independencia y libertad económica”.
Por otra parte recordó que se empezó con 12 productos “y hoy en las ferias se pueden encontrar más de 200. Creo que la gente se empezó a alimentar mejor con alimentos naturales y se creó un vinculo con el productor”.
Eugenio también construyó una escuela donde estudian 150 alumnos que se reciben de bachiller con orientación Agrícola, para que los hijos de los productores puedan entender la importancia de vivir de la chacra.