
En una ocupación ilegal, el tiempo es primordial. Y, en la localidad toledana de Torrijos (unos 14.000 habitantes), la mediación del jefe de la Policía local, Luciano García Rojas, ha sido fundamental
para que una familia de ocupas se machara a las dos horas de haber cambiado la cerradura a la vivienda. «Os vais de aquí o vamos a tener que deteneros», les advirtió. Y los usurpadores se marcharon. Fue una desocupación exprés. Los hechos ocurrieron el domingo por la tarde. Dos adultos con un menor entraron en una casa baja, vieja y deshabitada en la confluencia de las calles de San Pedro y de Nuestra Señora de la Misericordia, en el barrio de Las Colonias. Poco después, la propietaria de la vivienda avisó a la Policía local. Dos agentes llegaron, pero los ocupas ya habían cambiado la cerradura. Como prevención, los policías pidieron apoyo a la Guardia Civil, que envió una patrulla. El jefe de la Policía local, de vacaciones, pasaba por allí, camino de su casa, después de haber andado 8 kilómetros en una tarde muy calurosa. Luciano estuvo hablando con los usurpadores, que lo conocían, ya que es una familia vecina de Torrijos que vive con los padres de uno de los miembros. «Me vieron y fueron a hablar conmigo -relata este policía y crimonólogo-. Les dije: «Os vais de aquí o vamos a tener que deteneros». Ellos sopesaron si les interesaba seguir y ser detenidos, o irse. Optaron por lo segundo, pero sin perjuicio de las acciones judiciales correspondientes, ya que han cometido un delito leve de usurpación de bienes inmuebles. Fueron identificados y la titular del inmueble puso denuncia». «Esta mediación fue fundamental», asegura Luciano. «Las primeras horas son cruciales para actuar con contundencia -resalta-. Con este tema hay que cambiar el chip; no solamente los jueces, sino también los policías en su actuación». García, con una gran experiencia profesional, afirma que «los bancos pasan de todo y no denuncian. Su inactividad fomenta el desorden público».
FUENTE DIARIO ABC:
