
Se materializó finalmente lo que los fondos comunes temían: de ahora en más deberán valuar sus tenencias en dólares al dólar oficial, según dispuso este jueves la Comisión Nacional de Valores
(CNV). Esto es otro golpe que apunta a reducir las operaciones de los dólares alternativos y que repercutirá en lo inmediato en el valor de la cuotaparte del ahorrista.
Es una industria resiliente. No sólo volvió del 2001. Mucho más cerca, los fondos comunes tuvieron que lidiar con el reperfilamiento de deuda -lo que provocó un desbarajuste operativo y un drenaje masivo de recursos- y hace muy poco, la “desdolarización” de los productos que podían suscribirse en pesos y debían achicar la tenencia de activos en dólares al 25%. El sector, al menos esta vez, se prepara de antemano al embate.
En la misma línea de domesticar la brecha cambiaria y los dólares alternativos, la industria ya avizoraba hace semanas que los fondos con suscripción en pesos pronto iban a tener, por normativa, que valuar sus tenencias en dólares (recortadas) al dólar oficial.
Cambios en los fondos comunes de inversión
Resolución de la Comisión Nacional de Valores
Resolución de la CNV by Natacha Esquivel on Scribd
Hasta ahora, esa valuación se realizaba con un dólar intermedio entre el MEP y el contado con liquidación, las dos cotizaciones que se operan vía bonos en la Bolsa. La diferencia es de aproximadamente el 40 %. El resultado: una pérdida para el inversor a costa de disciplinar la brecha (hoy en torno al 50%).
Pero los fondos ya preveían la medida y empezaron a vender los dólares al contado con liquidación antes de que saliera la resolución. “Esto ya tuvo un antecedente sobre el final del segundo mandato de Cristina“, recuerda uno de los líderes de la industria.
Esta vuelta, desde la Cámara quisieron evitar inconvenientes que surgieron con el último cambio regulatorio y pusieron a las administradoras en alerta hace ya varios días.
Es que al verse obligadas a recortar sus posiciones en dólares según la última normativa, muchos fondos no sólo tuvieron que plantearse la necesidad de reconvertirse sino que, con el apretado cronograma estipulado, adecuar la cartera se hizo muy difícil.
“Hay que salir a vender activos y algunos tienen poca liquidez con lo que se ve todavía más golpeado el valor de la cuotaparte”, advertían.
La industria, por supuesto, lleva las cicatrices. Llegó a administrar US$ 35.000 millones pero hoy está abajo de US$ 10.000 millones.
Y la mitad del patrimonio está en los fondos de liquidez, conocidos como fondos T+0 y T+1, con mínimo riesgo, utilizado para flujo de caja de empresas, y de naturaleza más bien transaccional.
El reperfilamiento tuvo mucho que ver con la sangría más virulenta que sufrieron los fondos en los últimos tiempos (una mezcla de caída de precio de la cuotaparte y rescates).
Además, generó un caos logístico. Hubo que crear nuevos sub-fondos para separar esos activos reperfilados, que estaban llamados a desaparecer a medida que fueran venciendo.
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