
Casi 900.000 aragoneses, el 70% de los habiatantes de esta Comunidad, vuelven desde este lunes a fase 2. Las restricciones son menos severas que las que rigieron en su momento, cuando estaba
en vigor el estado de alarma, pero lo drástico de la medida va en consonancia con el alarmante rebrote que se está produciendo en Zaragoza capital, en su comarca y en Huesca capital. Son las tres zonas que pasan a estar en esta nueva fase 2, la misma en la que ya están desde hace varias semanas cuatro comarcas aragonesas limítrofes con Cataluña: la zaragozana de Caspe y las oscenses de La Litera, Bajo Cinca y Cinca Medio. El Gobierno aragonés ha decidido aplicar estas restricciones ante la espectacular escalada de nuevos contagios que se está produciendo desde hace un par de semanas, que se ha acentuado en los últimos días. El director general de Salud Pública del Gobierno aragonés, Francisco Javier Falo, explicó que en Zaragoza la incidencia ha pasado de 2 casos por 100.000 habitantes hace un par de semanas, a 24 casos por 100.000 habitantes en los últimos días. Eso significa, por tanto, un incremento de las infecciones del 1.200%. Y, además, en cadenas de contagio difíciles de localizar y contener, ya que no corresponden a brotes previamente definidos sino a casos diseminados, lo que hace más difícil controlar la propagación. Tanto Falo como la consejera aragonesa de Sanidad, Sira Repollés, han insistido en que lo preocupante no es tanto la cifra absoluta de nuevos casos como la acelerada escalada que se está produciendo, la velocidad a la que está creciendo el rebrote desde hace días. Por eso, han reconocido que hay que actuar con rapidez, con «decisiones que puedan ser efectivas antes de que la situación sea más preocupante», según ha indicado el director general de Salud Pública. En Huesca capital también se han disparado los casos: en una semana se ha pasado de 17 casos por 100.000 habitantes a 50 casos por cada 100.000, es decir, un incremento de prácticamente el 200%. 870.000 habitantes en la nueva fase 2 En Aragón, un total de 870.000 personas pasan a estar sometidas a esta nueva «fase 2» a la que se incorporan Zaragoza capital, su comarca y la ciudad de Huesca, junto a las cuatro comarcas que ya llevan en esa catalogación desde hace varias semanas. El Gobierno aragonés lo ha llamado «fase 2 flexibilizada», porque las restricciones son menos severas que las que regían cuando estaba en vigor el estado de alarma. Aún así, las restricciones que conlleva son relevantes. Una de las consecuencias prácticas es el cierre total de los bares de ocio nocturno, es decir, pubs, bares de copas y discotecas en todas las zonas que pasan a estar en esta nueva fase 2 en Aragón. Además, se restringe el aforo en terrazas y en el interior de bares, restaurantes y comercios. Así, en terrazas el aforo máximo pasa a ser del 75%, con un máximo de 10 personas en grupo. En el interior de bares y restaurantes solo se permite el 50% del aforo, y todos los clientes han de estar sentados. Y en el comercio minorista el aforo máximo pasa a ser del 75%. Mascarillas obligatorias Lo que no hay son restricciones a la movilidad ni se establecen franjas horarias para salir a la calle. En esto sigue abriendo libertad de movimientos, pero la mascarilla pasa a ser obligatoria en todo Aragón, no solo en las zonas que han retrocedido a fase 2. Desde las 00.00 horas de este martes, 14 de julio, la mascarilla es obligatoria al aire libre, en la calle y en cualquier establecimiento público de Aragón, al margen de que se mantenga la distancia de seguridad de metro y medio entre dos personas. La normativa estatal contempla multas de 100 euros por ir sin mascarilla cuando sea obligatoria. Tanto la Consejera de Sanidad como el director general de Salud Pública de Aragón han indicado que, hasta el momento, el fuerte repunte de casos que se está produciendo en Aragón no se nota significativamente en los servicios sanitarios. Se han producido nuevos ingresos, pero no en número relevante.
FUENTE DIARIO ABC: