
A medianoche, muchas calles del centro de la capital permanecían desiertas y en silencio. Pese a que ayer el ocio nocturno podía abrir sus puertas con un 40 por ciento de aforo
y sin pista de baile, Madrid todavía duerme. El Penta, una de las enseñas del barrio de Malasaña, nunca ha parecido tan amplio en sus cuarenta años de historia. «Han entrado seis personas. El 1 de julio del año pasado estaba lleno», asegura en la puerta el encargado, Juanma Alonso, que trabaja en el mítico local desde 1989. Con la restricción de aforo, apenas pueden acceder alrededor de 40 personas. Retoman la noche perdiendo dinero. «Vamos poquito a poquito, sacando a la gente del ERTE…», se resigna Alonso. En el interior —antes de acceder hay que lavarse las manos con gel hidroalcóholico—, solo tres pequeños círculos de amigos disfrutan de una copa. «Es una faena», comenta Samuel, de 41 años, junto a la barra, desangelada. Solo deben llevar mascarilla cuando «salen de su zona de confort», en palabras del encargado, es decir, cuando acuden al baño o no guardan la distancia de seguridad con personas ajenas. «La gente está yendo a las terrazas. Pero hay que venir aquí, hay que ayudarles, si no, se hunden», declara Samuel. Un grupo de amigos en la barra de El Penta, en Malasaña – GUILLERMO NAVARRO «Estamos en una fase de incertidumbre, los niveles de consumo están por los suelos», opina, en conversación telefónica con ABC, el portavoz de Noche Madrid, Vicente Pizcueta. Este fin de semana se trata más de prueba y error. «Lo que queremos es ensayar las medidas de prevención», aclara. Desde la asociación estiman que que estos primeros días abrirán el 20 por ciento de los locales de la capital, alrededor de 300. En el Círculo de Empresarios de Ocio Nocturno y Espectáculos de Madrid (CEONM) reducen aún más la cifra: regresará un 10 por ciento. Los pocos que reanudan la actividad, amordazados con las restricciones que impone el Covid-19, son las salas pequeñas. Las mastodónticas Kapital, Teatro Barceló, Joy Eslava, La Riviera, mantendrán el candado todo el verano. Máxime cuando la época estival (julio y agosto) es temporada baja para el ocio nocturno madrileño, que se desplaza a la costa. Ni rastro de botellón El edificio del Teatro Barceló se asemejaba ayer a una enorme proa de un buque, amarrado a un puerto sin viento ni marea. El jaleo no se desplegaba a sus puertas ni al otro lado de la calle, en la plaza homónima, donde acostumbran a reunirse varios jóvenes de botellón. Un puñado de personas charlaban en algunos bancos; nadie bebía alcohol. Dos agentes de la Policía Municipal y su vehículo, apostados en el parque, vigilaban que la noche permaneciese en calma. «Está todo muy tranquilo», verificó uno de ellos. A la una de la madrugada, Madrid seguía en sueños. El Teatro Barceló no abrirá este verano – GUILLERMO NAVARRO En la plaza del Dos de Mayo, otro de los puntos calientes de la noche madrileña, donde suelen pulular los lateros, otro dispositivo policial controlaba las inmediaciones. Son la 1.30 horas y dos agentes están multando a cinco personas que descansan en un banco con un par de botellas de alcohol. «Estábamos en un pub aquí al lado y nos aburríamos y hemos venido aquí», explica uno de ellos, en retirada después de haber sido sancionados. «Somos gente sana que no queremos estar en un sitio cerrado y nos multan», bromea otro, que ronda la cuarentena. «¿Pero las discotecas no abrían el 6 de julio?», inquiere un camarero en el bar Pepe Botella. Este local, que cierra a las dos de la madrugada, es uno de los pocos que dan vida al corazón de Malasaña. Otros hacen lo propio, pero no son las esperadas discotecas. En la calle de Velarde, la legendaria sala de La Vía Láctea se esconde tras la persiana metálica. El fin de semana volverán algunas salas más y, si estos primeros días dan buen resultado, el siguiente paso del sector es entrar en nuevas negociaciones. Ya arrancaron al Gobierno regional el adelanto de la la apertura al 1 de julio (antes, el 6 de julio); si la evolución de la pandemia lo permite, lucharan por mayores aforos y, por supuesto, por recuperar la pista de baile.
FUENTE DIARIO ABC: