Se trata del celular del ex espía Araque, donde el juez Villena encontró fotos y archivos de seguimientos a dirigentes políticos y sindicales. Por Camilo Cagnacci
El celular del ex espía Leandro Araque es uno de los puntales de la causa por espionaje ilegal que mantiene en vilo al macrismo. En ese teléfono, el juez federal Federico Villena encontró fotos y archivos de seguimientos a Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli, Emilio Monzó, Nicolás Massot, Luis Barrionuevo y Graciela Camaño. Sin embargo, irregularidades en el allanamiento durante el cual fue secuestrado podrían terminar invalidándolo como prueba. Según pudo saber PeriodismoyPunto, en esa línea planea avanzar la defensa del ex agente.
Todo se remonta a marzo de 2019, cuando -como reveló el periodista Nicolás Pizzi en el sitio Infobae– un operativo premiado por la DEA se vio manchado por la desaparición de U$S 60 mil de los casi 400 mil que fueron secuestrados junto a más de $ 4 millones durante 21 allanamientos por la causa “Goldpharma”. El robo activó una nueva tanda de allanamientos, que esta vez pusieron bajo la lupa de la Justicia a cinco policías que habían participado de la investigación: Juan Carlos Lago, Matías Bravo, Guillermo Pérez, Ángel Torres y Cecilia Padilla.
Esposa del ex espía Araque, la subcomisario Padilla había quedado bajo sospecha porque tenía la llave de la caja fuerte donde se guardaban los objetos de valor de Cibercrimen. Por eso, el juez en lo Penal Económico Pablo Yadarola allanó a la subcomisario. Sin embargo, el primer operativo no fue en su casa sino en la de sus padres. Ocurrió el 27 de marzo de 2019, en un departamento de la calle Luisa Albariño al 1700. Según pudo reconstruir PeriodismoyPunto, allí se dirigió Araque, luego de que sus suegros los llamaran asustados por la situación. Pero al presentarse, los efectivos a cargo del allanamiento, le secuestraron el celular.
A partir de ese momento, la investigación del misterioso robo quedó a cargo del juez federal Daniel Rafecas. Y el teléfono que atesoraba las pruebas de las presuntas tareas de espionaje ilegal quedó guardado durante varios meses en la oficina de Asuntos Internos de la Policía de la Ciudad. Según reconstruyó Pizzi, recién en diciembre aterrizó en el juzgado de Rafecas. Pero la feria judicial de enero y la pandemia de coronavirus demoraron una definición sobre su destino. Un año después de su secuestro, Araque era investigado en Lomas de Zamora.
El 21 de mayo, el juez Federico Villena le pidió el celular a Rafecas y se encontró con fotos y archivos del ex presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, de Nicolás Massot, y de la casa del sindicalista Luis Barrionuevo y la diputada Graciela Camaño. Como así también seguimientos al jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y su vice, Diego Santilli.
Según el abogado Fernando Sicilia, defensor de Araque y el abogado-espía Facundo Melo, ése accionar constituyó una irregularidad que hoy podría servir para pedir la nulidad de la que -quizá- sea la prueba más importante del expediente que lleva el juez Villena. En la orden de allanamiento al domicilio de la calle Albariño, el juez Yadarola había especificado que debían ser requisadas “las personas que se encuentren en el lugar” y que debía disponerse “una restricción para el egreso de las personas presentes y el ingreso de sujetos ajenos al procedimiento”. Todo lo que habría ocurrido cuando Araque se hizo presente en el domicilio. De prosperar este planteo, la causa “Verdura” podría quedar renga.
Fuente Periodismo y Punto
