Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result

Coronavirus en el Vaticano: todos con barbijo… menos el Papa

Redacción TN by Redacción TN
2 julio, 2020
in Internacionales
0
0
SHARES
0
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

Es toda una paradoja que pese a que la convicción de respetar todas las normas de seguridad contra la pandemia de coronavirus​ se cumple estrictamente, en el Vaticano el único que

no usa jamás el barbijo y a veces da la mano a obispos y colaboradores es el mismo Papa Francisco.

En la audiencia del 20 de junio, en la que recibió en la Sala Clementina del Palacio Apostólico a médicos, enfermeras y personal sanitario de Bergamo, la provincia mártir de la pandemia del coronavirus, el Papa hizo recomendaciones a todos, incluídos a los obispos y al presidente de Lombardía, la región más castigada, de respetar las normas de higiene y seguridad. Les dijo cómo iban a tomar una foto con él sentado en el medio (no había un asistente en pie, todos distribuídos midiendo los metros de distancia) y después que pasaría a saludarlos sin efusiones.

Antes tuvo un aparte con los obispos y otro con Attilio Fontana, el presidente regional, vestido rigurosamente con el barbijo. Hay una foto en la que los dos dialogan muy cerca, con la sala Clementina de fondo. Fontana con su mascarilla protege al pontífice, que no tiene la suya puesta y que inevitablemente le manda gotitas de saliva.

Es un misterio pero el Papa no solo rechaza la mascarilla sino que nunca explicó por qué lo hace. Sobre todo cuando la Iglesia oficialmente impone el uso del tapabocas. Los visitantes de la basílica de San Pedro, de los jardines vaticanos, de los Museos y de los palacios internos, incluído el supermercado y los ambulatorios médicos, son parados en seco y obligados a retirarse fuera de los muros vaticanos si no llevan la mascarilla.

El Papa Francisco, en una audiencia el 20 de junio, muy cerca de sus interlocutores y sin barbijo. /AFP

El Papa Francisco, en una audiencia el 20 de junio, muy cerca de sus interlocutores y sin barbijo. /AFP

En los viejos tiempos, fines de febrero, comienzos de marzo, cuando comenzó a advertirse en el Vaticano la desastrosa dimensión de la epidemia de Covid-19 que ha costado ya casi 35 mil muertos en Italia, no solo Jorge Bergoglio no se ponía la mascarilla. Tampoco la usaban muchos dependientes, la Guardia Suiza y la mayoría de los gendarmes.

Aquellos fueron momentos trágicos que culminaron cerrando el Vaticano a los visitantes, incluidos la Basílica de San Pedro y los Museos. Para luchar contra el virus se comenzó a utilizar, y se sigue haciéndolo, un popular desinfectante llamado “Amuchina”.

El Papa, en la clausura anual del tribunal vaticano, habló sin la mascarilla y estrechó la mano a los funcionarios. El 15 de marzo, mientras subía sin pausa la cadena de muertos y contagiados que hacían de Italia el país más castigado de Europa y la nación se replegaba atemorizada en la cuarentena, Jorge Bergoglio abandonó el Vaticano y fue en auto hasta el pleno centro, en la vía del Corso, a rezar en la iglesia de San Marcello en una tarde desierta de gente y vehículos. Ni él ni sus acompañantes y custodios tenían puestos los barbijos.

Monjas y decenas de fieles en la Plaza San Pedro del Vaticano, a comienzos de junio, para seguir el Angelus que el Papa rezó por streaming. /AFP

Monjas y decenas de fieles en la Plaza San Pedro del Vaticano, a comienzos de junio, para seguir el Angelus que el Papa rezó por streaming. /AFP

Francisco oró ante el crucifijo de madera venerado por los romanos, que quedó intacto en un incendio en 1519 y que tres años después fue llevado en procesión por los barrios de la ciudad para invocar el fin de la peste, por lo que fue considerado milagroso.

El Papa argentino acudió también a la Basílica de Santa María la Mayor para rezar ante su imagen favorita de la Virgen “Salus popoli romani”, adorada por los fieles que la veneran en los tiempos de guerras, carestías y pestilencias. Bergoglio va a rezarle antes de comenzar un viaje y al regreso. Siempre.

El Papa Francisco durante una audiencia privada en el Vaticano con los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud de la región de la Lombardía durante la pandemia COVID-19. / AFP

El Papa Francisco durante una audiencia privada en el Vaticano con los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud de la región de la Lombardía durante la pandemia COVID-19. / AFP

Preocupación y medidas preventivas

Francisco invocó en sus dos oraciones en el centro de Roma el final de la pandemia.

Pero la epidemia se extendió. El Vaticano multiplicó las medidas. Pidió a los dependientes que adelantaran sus vacaciones, que los que podían trabajar en casa lo hicieran. Hacia finales de marzo Francisco cerró la redacción y los talleres del diario vaticano L’Osservatore Romano, ordenó a los dicasterios limitar al máximo la presencia de los dependientes. La actividad fue reducida al mínimo.

El 25 de marzo se registró el momento más dramático en torno al Papa. El oficial de la Secretaría de Estado, monseñor Gian Lucca Pezzoli, de 58 años, se sintió mal y fue atendido por los servicios médicos que tras un hisopado nasofaríngeo detectaron el contagio del coronavirus. Monseñor se alojaba en la residencia de Santa Marta, donde el Papa vive en una suite del segundo piso.

Pezzoli fue trasladado al hospital Gemelli, donde ya estaba otro dependiente. En total seis funcionarios vaticanos fueron víctimas del coronavirus.

El Papa Francisco celebró misa en soledad y frente a las cámaras durante los meses de cuarentena en Italia. /AFP

El Papa Francisco celebró misa en soledad y frente a las cámaras durante los meses de cuarentena en Italia. /AFP

Cuando se conoció el caso Pezzoli en las intimidades del grupo aúlico del Papa que se concentra en el segundo piso, ya se habían adoptado las medidas más importantes para cuidar la persona del pontífice. Bergoglio rechazó los consejos de evitar la concentración de gente en Santa Marta, donde en sus 120 apartamentos habitan eclesiásticos que se desempeñan en los dicasterios vaticanos. El movimiento y el bullicio de un “salotto”, como le llaman los romanos, donde se codean tantos obispos y funcionarios habían convencido al Papa de elegirlo para evitar el aislamiento en el Palacio Apostólico, que en los comienzo de su aventura pontificia los amigos y consejeros del Papa argentino consideraban además un riesgo. Y con razón.

Francisco rechazó las comodidades del Palacio Apostólico y confirmó su decisión de quedarse en Santa Marta. Eso sí, dejó de circular como siempre. No fue más al comedor. Desayuno, almuerzo y cena le son llevados por sus colaboradores a la suite donde habita.

Las medidas de desinfección y sanitización fueron llevadas al máximo. Los controles no pueden ser más rígidos. En febrero, cuando los muertos en serie comenzaron a alarmar a los italianos, Bergoglio se resfrió con mucha tos y se le hizo el primer hisopado nasofaringeo, que dio negativo como el segundo, tras conocerse el caso de monseñor Pezzoli.

Mirá también

El Papa Francisco les pide a los italianos que no se relajen con el coronavirus: "Estén atentos, ¡no canten victoria aún!"
Mirá también

El Papa Francisco les pide a los italianos que no se relajen con el coronavirus: “Estén atentos, ¡no canten victoria aún!”

No hay noticias de que se le hayan practicado otros “tampones”, como los llaman los italianos.

Cuando se iniciaron las fases 2 y 3 que reemplazaron la total cuarentena con la “convivencia con el virus”, la basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos han reabierto en medio de mil precauciones de seguridad para mantener el aislamiento mínimo colectivo. El 18 de mayo, el Papa volvió a celebrar en San Pedro ante la tumba de san Juan Pablo II, al cumplirse el centenario del nacimiento del primer Papa polaco de la historia. Apenas 30 fieles, la mayoría eclesiásticos y diplomáticos, asistieron al oficio religioso. La basílica reabrió sus puertas.

Mirá también

El papa Francisco intervino la histórica Fábrica de San Pedro, que administra la basílica del Vaticano desde hace 600 años
Mirá también

El papa Francisco intervino la histórica Fábrica de San Pedro, que administra la basílica del Vaticano desde hace 600 años

La pandemia del coronavirus y el verano demorarán este período por unos cuantos meses. En las altas cumbres de la Iglesia la estabilidad se afirmará en el 2021. Mientras tanto, este inolvidable período negro obligará a mantener las riendas cortas para afrontar una posible segunda oleada del Covid-19, manteniendo vivas todas las precauciones. Incluso el barbijo, santidad.

Vaticano, corresponsal

COMENTARIOS

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

  • Papa Francisco

  • Coronavirus

  • Italia

  • Ciudad Del Vaticano

COMENTARIOS CERRADOS POR PROBLEMAS TÉCNICOS.ESTAMOS TRABAJANDO PARA REACTIVARLOS EN BREVE.

Comentarios

CARGANDO COMENTARIOS

Clarín

Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla ¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Ya la active
Cancelar
Clarín

Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

Previous Post

De mansión en mansión: Silvio Berlusconi abandona su palacio en Roma famoso por las fiestas y excesos

Next Post

Detienen por abuso sexual y tráfico de menores a Ghislaine Maxwell, la ex pareja de Jeffrey Epstein

Next Post

Las fases de la cuarentena en la Provincia: municipios que avanzan, otros que retroceden y uno, en rebeldía

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No Result
View All Result
  • Activity
  • Archivo TotalNews
  • Búsquedas
  • celp exchange details(Advanced Design)
  • cmc exchange details
  • Members

© 2025 Totalnews Agency