
Para los productores, el precio ideal de la materia prima es de USD 350 para arriba, para recibir en sus campos USD 300 por tonelada, ya descontando los
La cosecha tardía fue la primera preocupación este año para los sojeros, que terminaron por desesperarse con la crisis simultánea de la bajante de los ríos y la pandemia, que complicó la exportación extra zona.
El investigador del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), Gustavo Rojas, explicó que ante la caída del precio internacional de los granos, el fortalecimiento del dólar puede tener un papel de equilibrio entre ambos factores. Sin embargo, los costos adicionales en silos y fletes ante el lento tránsito fluvial por el estiaje de los ríos echa por tierra esta ventaja.
A esto se suma que el sector no está encontrando préstamos accesibles en el sistema bancario, estando a dos meses del inicio de la próxima campaña sojera.
Cosecha de Argentina. El tercer productor mundial de soja experimenta una cosecha de 49,6 millones de toneladas, una reducción del 10% respecto a la campaña anterior.
Este contexto puede ser aprovechado por Paraguay, ya que todavía cuenta con disponibilidad de volumen para aumentar sus ventas a su principal socio en el sector de oleaginosas.
La fuerte caída de la cosecha, además de una menor brecha entre la retención a las exportaciones de granos en natural y sus derivados, hace que los agricultores argentinos retengan su producción a la espera de mejores pagos en el mercado internacional, mientras que las aceiteras siguen demandando materia prima que Paraguay le puede proveer en mayor cantidad.
La ventaja que ayuda a sortear los obstáculos imprevistos de este año es la producción récord de más de 10 millones de toneladas en más de 3,6 millones de hectáreas.

