
Las compras fracasadas de artículos necesarios reflejan todos los errores que arrastramos hace rato y en otra columna ahondaré en más detalles.
Al igual que esa ruta sanitaria
Si bien es recomendable consensuar, participar, y escuchar a todos, no hay tiempo para decisiones perfectas. Recordemos que venimos del 2019, el año que muchos justamente denominaron “la tormenta perfecta” para la economía por la combinación interna y externa de factores negativos. ¿El Estado cumplirá con las obligaciones atrasadas? ¿Cómo y cuándo? ¿Se comprometerá en un apoyo real a los emprendedores? Además de ayudas sociales, ¿se comprometerá con los ciudadanos que generalmente hacen bien las cosas y que son habitualmente relegados en atenciones? ¿Se enfocará en medidas reales para mejorar la salud renunciando a gastos superfluos y a privilegios que son salarios encubiertos? ¿Volverá a la carga con más impuestos, aun sin terminar la actual reforma? ¿Qué hará con el contrabando? ¿Buscará un modelo laboral, de seguridad social, de convivencia comercial, más competitivo? ¿Seguirá tratando de mejorar la justicia?
Si bien la discusión por el Presupuesto 2021 está muy cerca sabemos que las nuevas circunstancias mundiales han cambiado los paradigmas y que estas preguntas y otras requieren respuestas a muy corto plazo, aun asumiendo que algunas pueden ser erróneas; la incertidumbre llegó para quedarse.
Hasta ahora este logro colectivo ha tenido como gran protagonista al pueblo paraguayo, no hagamos que se enoje o se canse.
Que el Espíritu Santo nos ilumine para tomar las decisiones correctas con coraje y sabiduría.
