
En comunicación con Fútbol a lo Grande (1080 AM), sobre que le cuesta más como presidente en lo dirigencial, Harrison no titubeó: “Lo que más me cuesta es
A lo que prosiguió luego con su punto: “Creo que la hipocresía se da individualmente, no colectivamente. Creo que acá más que nada, debemos agarrarnos todos de la mano e ir adelante, debemos ser conscientes que el cuerpo técnico, los jugadores, la dirigencia, debemos agarrarnos todos, con la crítica constructiva que ayude a mejorar, las críticas que nos son constructivas muchas veces destruyen y no ayudan al objetivo que se traza, si todos estamos en la misma dirección y buscando el mismo objetivo”, ese objetivo es llegar a Qatar 2022, y su primera clasificación a un Mundial como presidente de la APF.
Obsesión. Tras los fracasos en las Eliminatorias, el llegar a un Mundial con la Albirroja se convirtió en una meta trascendental para Harrison.
“Creo que en este momento lo más importante es llevar adelante este sueño de llegar a Qatar, que creo que si nosotros logramos esto nos dará una perspectiva diferente a lo que es el fútbol paraguayo (…) Soy muy insistente y en ese sentido no voy a bajar la guardia para conseguir el objetivo”, recalcó el timonel de la APF, que no saca de la mira esa clasificación mundialista.
Incomparable. Al ser consultado sobre la sombra que genera ser el hijo de Óscar Harrison, que llevó a la Albirroja a tres mundiales, Robert dijo que era imposible llegar a ese nivel. “Es un peso muy grande, tengo muchas vivencias con mi padre, fue el mejor dirigente a nivel Asociación (…) No estoy para competir contra mi padre, no le voy a alcanzar nunca, pero es una meta y un objetivo que me he trazado”, dijo Harrison.
