
Nunca es una buena noticia el cierre de una colección literaria, aunque se haya elegido como colofón un volumen original y necesario, que recopila nombres y poemas diseminados a lo largo de
medio siglo. Así sucede con este libro, que viene a cerrar una colección, la Biblioteca Añil Literaria, iniciada en 2005 y que durante 15 años ha mantenido abiertas sus páginas a muchos autores castellano-manchegos. Alfonso González-Calero, editor y periodista , se ha encargado de mantener vivo durante tres lustros este proyecto editorial y lo ha hecho con una abnegación impagable, con una dedicación generosa, siempre atento y preocupado por darle unidad, forma y sentido al espíritu y a la cultura de nuestra región. Muchos han sido los volúmenes y proyectos a través de los cuales Alfonso ha dejado impreso su espíritu inquieto e integrador, y esta «Brújula» es un ejemplo más, un lírico broche con el que viene a clausurarse esa loable trayectoria. La obra, según confesión del propio compilador, «no pretende ser una antología sino un homenaje» y es además «un pretexto para cerrar la colección», «un leve homenaje a unos hombres y a unas mujeres que con sus versos escribieron un poco nuestro espíritu, y fijaron en alguna medida el alma de esta tierra, dispersa e inasible». Y dado lo oportuno de su título, el libro es también una brújula concebida para orientar a los lectores a lo largo y ancho del amplísimo mapa de la lírica regional. El libro reúne cincuenta poemas de otros tantos autores castellano-manchegos (aunque no todos nacidos en la región, de ahí la doble referencia preposicional del título: «de/en Castilla-La Mancha»); todos ellos congregados con un único criterio: el cronológico, ya que sólo aparecen los nacidos entre 1907 (Juan Alcaide) y 1956 (María Antonia Ricas y Amparo Ruiz Luján). Un arco temporal que abarca 49 años, y en virtud del cual quedan excluidos, por tanto, todos los nacidos con posterioridad a esa última fecha. Quedan excluidos igualmente (ha de entenderse que por limitaciones de espacio) algunos otros nombres con bastante obra publicada que podrían insertarse también dentro de dicho marco cronológico. Las cinco provincias de Castilla-La Mancha aparecen suficientemente representadas, aunque en una proporción desigual: seis autores corresponden a Albacete, otros seis a Guadalajara, ocho a Cuenca, catorce a Toledo y dieciséis a Ciudad Real. Un desequilibrio que tal vez obedezca al filtro selectivo del antólogo o bien a la mayor abundancia de poetas en unas u otras provincias. Aunque la selección no se organiza en torno a ningún tipo de criterios generacionales, dada la amplitud de esa horquilla temporal son varias las promociones líricas que aparecen representadas: la de posguerra, la del medio siglo, la de la década del 60 y la del 70. Sin embargo, debido a las pretensiones con que el autor ha elaborado su proyecto, no se ofrecen características de conjunto ni se establecen posibles relaciones ni conexiones entre unos y otros cuadros promocionales. La obra, que además de un poema incluye notas biobibliográficas de los autores y breves comentarios críticos de cada uno, renuncia a cualquier pretensión de convertirse en una antología, y según declara González-Calero en su Introducción, se trata sólo de «un homenaje y un simple trabajo editorial para reunir nombres que tal vez nunca estuvieron juntos». Y más allá de dar unidad a la dispersión, se trata sobre todo de poner un colofón muy oportuno a una trayectoria editorial, la de Biblioteca Añil, que ha brillado con luz propia a lo largo de sus 50 volúmenes publicados. Con la proverbial modestia que le caracteriza, Alfonso González-Calero confiesa que él no es ni crítico ni profesor, y que por ello se ha limitado a ofrecer sólo «una gavilla de poemas», sin adentrarse en esos análisis o reflexiones que son propias del género de las antologías. Pero cabe decir (porque es justo y necesario) que, aun no siéndolo, González-Calero ha demostrado con esta «Brújula» bastante más interés del que muchos críticos y profesores han mostrado por la poesía de nuestra tierra. Sergio Delicado, el artista de portada «El humilde jardín», que ilustra la portada de este Artes&Letras (imagen superior), es el título de un poema objeto que el artista Sergio Delicado diseñó para ilustrar un poema de Antonio Rodríguez perteneciente a su libro «El camino de vuelta» (Premio Arcipreste de Hita 2011, editorial Pre-Textos). En la actualidad, Delicado está ultimando la apertura de lo que será su propio espacio-museo, que albergará toda su producción artística reunida en mas de ocho disciplinas desarrolladas a lo largo de 17 años de trayectoria. El espacio se llama «Barrorum». Esta palabra, leída a la inversa, contiene la palabra muro (leída en doble dirección es «muro barro», explica el artista albaceteño). El espacio arquitectónico es una pequeña y humilde casa de más de 200 años de antigüedad de contundentes muros de barro propios de la arquitectura rural de La Mancha. Se compone de 7 salas divididas por diversas disciplinas. En su pequeño patio hay un mural pintado sobre un muro de barro y un huerto que será en un futuro un jardín habitado por todas sus esculturas de gran escala, en las cuales está trabajando ahora. En total se pueden visitar en sus paredes unas 400 obras, sin contar las cerca de 3.500 archivadas de toda su producción hasta hoy.
FUENTE DIARIO ABC: